3 jun. 2013

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SOLO UNA NUEVA TEORÍA URBANÍSTICA QUE SE BASARA EN LAS JUSTAS E INTRÍNSECAS NECESIDADES DE NUESTRA NATURALEZA PSICO-SOMÁTICA, PODRÍA SALVARNOS DE LA PROGRESIVA DEGRADACIÓN Y DESHUMANIZACIÓN DE NUESTROS ASENTAMIENTOS HUMANOS.

El desastroso desarrollo y creciente deshumanización de nuestros asentamientos humanos, que experimentamos, desde los últimos dos siglos, a pesar de todas nuestras buenas intenciones e intervenciones por parte de nuestros diversos especialistas, esta contradicción nos hace dudar de la validez de nuestros criterios y teorías sobre los que se basan nuestras soluciones practicadas hoy y la necesidad de buscar la causa real de este fracaso.

Planteando el problema así, como los asentamientos humanos que construye el hombre, si éstos no son capaces de satisfacer y fomentar las justas e intrínsecas necesidades de su propia naturaleza psico-somática, la causa de este fracaso tiene que estar dentro del mismo hombre, que para resolver este problema exigiría un conocimiento justo sobre su naturaleza especial humana y su relación y papel dentro de la Naturaleza en la que desarrolla y realiza su vida conjuntamente con las otras vidas de los seres animados de nuestro planeta.

Haciendo esto, observamos que, excepto en el hombre, los comportamientos y actividades de todos los otros seres animados están guiados por sus instintos y juzgando sus capacidades para la perfecta adaptabilidad a las Leyes de la Naturaleza, uno está obligado a deducir que en sus instintos está impresa la Verdad sobre la Existencia y "ellos", "instintivamente" sienten la Verdad, y al no tener desarrollado en ellos la conciencia, no pueden juzgarla y por eso están obligados a realizar sus vidas en perfecto acorde con la misma.

Esta es la razón de que las construcciones, que algunos animales superiores, por sus necesidades particulares realizan, siempre son acertadas, sirven sus propósitos y se adaptan en perfecta armonía con su medio ambiente dentro del que se realizan.

Estudiando el comportamiento y actividades de la especie humana en su historia, allí no encontramos esta capacidad perfecta de vibrar, de manera natural pero mecánica, al unísono con las Leyes de la Naturaleza, al contrario, a pesar de los grandes logros científicos y artísticos obtenidos en todos los campos de sus actividades, parece que su más difícil tarea es la sentir y conocer la Verdad y dejarse guiar por ella.

La causa de esta desventaja, pero al mismo tiempo también su privilegio, es que en el hombre, la conciencia (espíritu) está ya de tal manera desarrollado, que él, a través de esta facultad, tiene la posibilidad de juzgar y valorar los acontecimientos a su alrededor y formar una idea sobre ello, que si no coincide con la Verdad impresa también en su instinto, adultera aquella, y al intentar realizar su vida de acuerdo con sus falsas jerarquías de valores correspondientes a su falsa "filosofía del mundo y de la vida", él, ahora, sin ser consciente de ello, se convierte en el principal perturbador del perfecto y armonioso desarrollo de este "organismo vivo", que es la Naturaleza de nuestro Mundo Manifestado.

Estando compuesta la naturaleza del hombre de Espíritu, con facultad de conciencia y don de creatividad, que en su estado puro, (caso del Espíritu Supremo), posee conscientemente la Verdad, y de instinto, que en su estado puro (caso de los animales) se siente la Verdad, al fusionarse estas dos facultades dentro de la naturaleza del hombre en una unión inseparable, la posible sobrevaloración de una sobre la otra pueda adulterar esta Verdad básica y condenar al hombre a equivocarse y hacerle víctima del privilegiado estado de su naturaleza.

Este hecho lo justifica la historia del comportamiento y actividades de la especie humana y tomando como ejemplo la antigua cultura de Grecia y Roma y nuestra cultura cristiana, hemos visto que el hombre tiene tres posibilidades para su vida:

1/ Puede sobrevalorar su parte espiritual a costa de su vida instintiva (física) e intentar realizar su vida de acuerdo con esta ideología.

2/ Puede llevar su vida espiritual e instintiva en el justo equilibrio y establecer el perfecto estado de su naturaleza especial humana.

3/ Puede sobrevalorar su parte instintiva a costa de su parte espiritual.

Una comparación del comportamiento y actividades del hombre en estos tres diferentes estados de su naturaleza nos demuestra que aunque éstas han ocurrido en diferentes épocas y diferentes culturas, en esencia coincidían y estaban definidas por aquella.

Así, de acuerdo con la exageradamente y por eso falsa "filosofía del mundo y de la vida", que existía en la época arcaica de la antigua cultura de Grecia y de la Edad Media de nuestra cultura cristiana, donde el hombre valoraba más su vida trascendental que su vida física, florece el arte sacro, y no se desarrolla la ciencia y conocimientos prácticos como la medicina, la industria, etc. En la arquitectura y el urbanismo se gasta toda la energía en la construcción del símbolo de sus ideologías que era el templo o catedral y que contrastando con los modestos y falta de higiene de sus hogares, ocupaba el más privilegiado sitio de la ciudad, marcando con este único monumento la estructura de la ciudad, que servía más al interés de Dios que a sus habitantes.

De esta errónea "filosofía del mundo y de la vida han surgido muchos males y contradicciones que intentaban eliminar, pero hasta que estas contradicciones no eran más frecuentes y palpables, y no se ha descubierto la verdadera causa de estos males, ningún intento ayudaba  a mejorar la situación. Empero, una vez descubierto y con una lenta evolución lograron cambiar su falsa filosofía y establecer la justa "filosofía del mundo y de la vida" y restablecer el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza psico-somática, que existía en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana, en ambas culturas todos los males han desaparecido, de manera natural y espontánea, y durante 300 años, mientras duraba este período dorado y el perfecto estado de la naturaleza de los hombres en estas sociedades, la idea del hombre coincidía con la Idea Subyacente del Supuesto Creador del Mundo, que dirige su desarrollo, y su comportamiento y actividades se ajustaban perfectamente y en armonía con las Leyes de la Naturaleza que reflejan sus principios.

Durante esta época, el hombre se preocupa de igual modo de su espíritu como de su cuerpo, y nacen grandes obras y maestros en literatura, poesía, arte, ciencia, arquitectura y urbanismo, actividades cuyos frutos son los alimentos espirituales del hombre y que con sus realizaciones concretas eran capaces de satisfacer y fomentar las justas necesidades de nuestra naturaleza psico-somática, sin dañar los intereses de otros seres vivientes que componen la Naturaleza de nuestro planeta.

Las ciudades en estas épocas, independientemente de sus tamaños, en esencia han sido idénticas en ambas culturas y esto consistía en que eran como un organismo vivo, eran definidas en su tamaño, ordenadas en su estructura, funcionales en su distribución y uso y eran expresivas y bellas en sus formas. Y como éstas eran para dar cobijo al hombre, todos tenían una escala humana, dentro de la que cada persona encontró dos hogares, uno en su casa particular para realizar su vida íntima con su familia, y otro en las calles, plazas y edificios sociales, culturales y de recreo para realizar sus necesidades espirituales, sociales y culturales en compañía de sus congéneres.

Desgraciadamente, y quizá por los resultados positivos logrados en el campo científico y práctico de la vida, en su optimismo de seguir esta nueva oportunidad, el hombre poco a poco abandona su interés hacia las actividades espirituales de religión y cultura, y sin darse cuenta, se convierte en un ser extremadamente materialista, destruyendo con ello el justo equilibrio de su naturaleza psico-somática y guiado ahora por su "idea errónea sobre el mundo y la vida" pierde la capacidad de conocer y sentir la Verdad y se convierte en el principal causante de la perturbación de las Leyes de la Naturaleza que dirigen el desarrollo de las vidas en nuestro planeta.

Los innumerables y entrelazados males y contradicciones que experimentamos hoy en todos los campos de nuestro comportamiento y actividades, entre los que los más graves son el antinatural y desenfrenado crecimiento de la población del mundo, que hoy, con sus 5.800 millones de habitantes es 30 veces más y que para el año 2.050 puede llegar a 10.000 millones, que será 50 veces más que tenía nuestro planeta en la época de Jesucristo, que conjuntamente con la fiebre de las migraciones, desde las zonas rurales hacia las zonas urbanas, puede resultar la aglomeración del 70% de la población del mundo en caóticos asentamientos humanos, entre las que en el año 2050 encontraremos 30 monstruosas Megaciudades y conurbaciones entre 10-30 millones de habitantes, que se formarán fusionándose 30-50 ciudades existentes de manera arbitraria en un gigantesco laberinto, que con su estructura indefinida y caótica, sus insoportables ruidos, contaminaciones, fealdades e inseguridad ciudadana serían los auténticos infiernos de sus habitantes, tendrían que ser suficiente prueba de que algo muy malo está ocurriendo en nuestro tiempo, y al no lograr con nuestros intentos frenar su progresivo empeoramiento, tenía que estar equivocado nuestro criterio en el que se basan nuestras teorías y proposiciones practicadas hoy.

Este descubrimiento de nuestras contradicciones, reconocidas ya desde hace mucho tiempo por algunos hombres sensibles y preocupados por nuestro futuro, entre los que me encuentro yo también, ayudaría mucho la divulgación de esta nueva teoría, según la cual, la causa de todos nuestros males es la exagerada materialista "filosofía del mundo y de la vida" del hombre contemporáneo, quién, debido a su influencia, ha perdido el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza especial humana, y la solución es el restablecimiento de este equilibrio perdido. Logrando esto, aunque pudiera parecer poco convencido para muchos, desaparecerán, sin ninguna intervención intencionada, más bien de manera natural y espontánea, como ha ocurrido varias veces en la historia, todos nuestros males y se abrirá un camino próspero y seguro para nuestro futuro.

¿Cómo será este camino? Sólo puede decirse que en esencia será como era en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y de nuestra cultura del Renacimiento, pero en detalle será diferente adaptándose a nuevas circunstancias de la nueva época que expresarán los artistas, científicos, arquitectos y otros hombres creativos de las nuevas generaciones.

Madrid, 22 de Diciembre de 2013
Francisco Z. Lantos
Doctor Arquitecto



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