19 jun. 2013

LA ARQUITECTURA DEL FUTURO

__________
LA ARQUITECTURA DEL FUTURO

Entre los seres animados que componen nuestro mundo manifestado (flora y fauna de nuestro planeta) solamente la especie humana tiene la posibilidad de crear obras libremente según sus ideas propias, ya que según las observaciones de la Naturaleza el conducto de todos los otros seres animados están preestablecidos y actúan de acuerdo con la Idea Subyacente de una Fuerza Creativa impresa en sus instintos que asegura que el desarrollo de esta obra todo envolvente que es nuestro mundo manifestado se realiza sin posible interrupción por parte de sus “componentes” (las distintas especies de animales) de manera perfecta y armoniosa.

Debido a este hecho, un pájaro sólo es capaz de hacer un nido perfecto, como las abejas de panales, castores de diques, arañas de telarañas o cualquier otro animal que por su tipo de vida necesitará realizar cualquier tipo de construcciones, éstas serían tan perfectas, como sus propios cuerpos, formando una perfecta unidad arquitectónica con el medio ambiente con el que está relacionado.

Esta identidad arquitectónica que se manifiesta en todas las construcciones realizadas por los animales dentro de la Naturaleza ni existía  ni puede existir en las obras creadas por la especie humana y la razón de esto es que la naturaleza de la especie humana no está compuesta solamente de instinto en la que también esta impresa la Idea Subyacente y voluntad de la Fuerza Creativa que guía la conducta de los seres animados por debajo de nuestro nivel, sino también de espíritu con facultad de raciocinio y don de creatividad, que permite al hombre reflexionar y juzgar los acontecimientos a su alrededor y formular su propia idea sobre los mismos.

Haciendo esto, como él con su limitado y corto espacio de tiempo de su vida, no podría conocer ni el origen ni el destino del mundo que para él se extiende casi al infinito, tanto en el espacio como en el tiempo, la idea que en cada ocasión está formando sobre lo mismo siempre es diferente, algunas veces más otras veces menos acertada con la Verdad, modificando con la influencia de esta idea particular suya la Idea Subyacente de la Fuerza Creativa impresa dentro de su instinto, permitiéndole liberarse de ello y seguir su idea acertada o equivocada.

Este hecho está demostrado a través de la historia de la conducta y actividades de la especie humana y observamos que cuando ha sobrevalorado los intereses de su parte espiritual a costa de sus intereses instintivos de su naturaleza psicosomática como ha ocurrido en la época arcaica de la antigua cultura de Grecia y en la Edad Media de nuestra cultura cristiana, mientras duraba ésta exageradamente espiritual “filosofía del mundo y de la vida”, la arquitectura, independientemente de las condiciones topográficas, climatológicas, culturales, etc., de los países donde se realizaban eran idénticas en todos los aspectos, reflejando con sus formas fielmente esta idea filosófica compartida y practicada por toda la sociedad. (Fig. nº1)

Que esta arquitectura realizada tanto en los edificios singulares como en su extensión total en las ciudades y poblados no ha podido satisfacer las necesidades intrínsecas de la naturaleza especial humana, ha demostrado la falsedad de esta “filosofía exageradamente espiritual sobre el mundo y de la vida” que justificado con las contradicciones entre ella y la realidad, ha abierto una puerta para el cambio que llegó en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana.

Esta nueva “filosofía del mundo y de la vida” aprendiendo a través de las manifestadas contradicciones de la anterior “filosofía del mundo y de la vida” era más acertada y al tener un respeto igual hacia las necesidades espirituales e instintivas era capaz de satisfacer y fomentar las justas e intrínsecas necesidades de la naturaleza especial humana que se manifestó en la arquitectura tanto en niveles de edificios singulares como asentamientos humanos (ciudades y poblados) (Fig. nº 2)

Durante la duración de esta justa “filosofía del mundo y de la vida”, indistintamente del lugar, condiciones climáticas, topográficas o culturales, la arquitectura en esencia era otra vez idéntica y muy diferente a las anteriores sociedades con sus diferentes “filosofías sobre el mundo y de la vida”.

Desgraciadamente, esta justa “filosofía del mundo y de la vida” y el feliz estado, en ambas culturas, después de 250-300 años con las mejoras alcanzadas a nivel material y económico que se presentó en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia y desde la Revolución Industrial en nuestras sociedades de consumo, se cambia otra vez acabando en la extremada materialista “filosofía del mundo y de la vida” donde por destruir los valores espirituales ya no podía existir una ideología única y común con ideales sino obedeciendo al degenerado estado de la naturaleza psicosomática del hombre cada uno busca su bienestar económico de manera egoísta, en cuyo ambiente es imposible crear una arquitectura idéntica y acertada que sea capaza de satisfacer y fomentar las justas e intrínsecas necesidades de nuestra naturaleza psico-somática.

Encontrándonos en esta situación confusa sin una ideología ya ni religiosa ni política aceptada y practicada en la vida, sustituyéndola por exigencias puramente materialista de hombres espiritualmente vacíos e insensibles hacia valores culturales, estéticas y éticas, la arquitectura hoy es utilizada para servir estas demandas dentro de una competencia rabiosa, marcada por la economía y dirigida por políticos, inversionistas, organismos comprometidos, juristas, etc., quienes absorbidos por nuestra falsa “filosofía del mundo y de la vida” ni se dan cuenta del gran daño que con sus intervenciones en la redacción de Planes Generales, Parciales, Leyes Urbanísticas y Ordenanzas Municipales, eliminan toda la posibilidad para poder concebir y crear una arquitectura que podría cumplir su papel intrínseco de crear un ambiente agradable y correspondiente a su contenido en servicio de las justas necesidades psicosomáticas de la naturaleza humana.

En esta situación, el 99% de los arquitectos para poder mantenerse económicamente, a la vista de no poder cambiar la situación establecida, aceptan esta postura servil y hacen lo que pide el mercado, contentando para quienes existe incluso la posibilidad a realizar algunas injustificadas innovaciones y mezclas de estilos de las pasadas épocas, sin darse cuenta que debido a esta despreocupada práctica de la profesión, nuestras ciudades han perdido sus valores arquitectónicos, culturales y de convivencia, y se han convertido como consecuencia de la desenfrenada y anormal expansión demográfica y tendencias migratorias desde las zonas rurales hacia los grandes núcleos urbanos, en enormes e indefinidas conurbaciones y deshumanizadas y monstruosas Metro y Megaciudades, en las que la vida, por los ruidos, todo tipo de contaminaciones, fealdades, inseguridad ciudadana, etc., es casi insoportable. (Fig nº3)

En este ambiente caótico e infernal ya hay algunos arquitectos rebeldes, quienes a través de sus inquietudes han descubierto que nuestra falsa “filosofía del mundo y de la vida” no es servible y en sus búsquedas han desarrollado una nueva “filosofía del mundo y de la vida” del que esperan el necesitado cambio de nuestro modo de vida, que abrirá una nueva puerta a nuestro futuro, con su correspondiente arquitectura.

Desgraciadamente estas ideas al no estar bien vistas en nuestras sociedades no son  ni promovidas ni divulgadas y por eso aún no conocidas ni unificadas en sus principios, por lo que aún tienen poca influencia en su empleo en la práctica.

No obstante, a través de los innumerables y entrelazados males que sufrimos como consecuencia de nuestra “falsa filosofía del mundo y de la vida” y el descubrimiento de la importancia de esta en la conducta y actividades del hombre, tenemos que reconocer que si queremos recuperar la arquitectura que además de satisfacer los requisitos estéticos será capaz de satisfacer y fomentar también las justas necesidades de nuestra naturaleza psicosomática, tenemos que tener antes una “filosofía del mundo y de la vida” justa, que se obtendrá respetando igualmente tanto las necesidades espirituales como las instintivas de nuestra naturaleza especial human, que existía en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana.

Aceptando esto, hasta que no desarrolle alguien esta filosofía para nuestra época, y conociendo como era la arquitectura y asentamientos humanos en estas culturas podríamos tomarlos en esencia como ejemplos en nuestra búsqueda.

Haciendo esto y tomando en consideración que debido a los grandes cambios como consecuencia de nuestro modo de vida de esta falsa “filosofía del mundo y de la vida”, la situación en la que nos encontramos es muy diferente, y muy perjudicial entre los que más afecta a nuestra profesión es la anormal y desenfrenada expansión demográfica, que al no existir una arquitectura justa se ha desarrollado de manera caótica encontrándonos con enormes e indefinidas aglomeraciones llamadas Metro y Megaciudades que no sirven como lugares para poder dentro de ellas desarrollar en plenitud la vida de sus habitantes.

Tomando en consideración estos hechos y de que en estos momentos 1.300 millones de personas no tienen techo y que la población mundial en los próximos 50 años según las estimaciones de las Naciones Unidas podría aumentarse con 3.000 millones  para los que tenemos que construir casi tanto volumen de construcción como el que tenemos hoy, es lógico que no podemos permitir que esto se realice al azar, como ha ocurrido desde la revolución industrial, concentrando la población del mundo alrededor de nuestras monstruosas Metro y Megaciudades, sino nuestra nueva arquitectura tiene que basarse en esta justa “filosofía del mundo y de la vida”, que ya poseen algunos arquitectos inquietos y que si pudiera realizarse su ambiente cambiaría las mentalidades de sus usuarios y ayudaría a su divulgación entre todas las sociedades.

Esta arquitectura, al enfrentarse con la necesidad de construir en los próximos 50 años tanto volumen de construcción cuanto tenemos actualmente tenía que tratarse en nivel de su total extensión como nuevos asentamientos humanos (ciudades y poblados), concebir estos como lugares capacitados para satisfacer y fomentar las justas necesidades de nuestra naturaleza psicosomática, lo que significa que cada uno tiene que ser definido en su tamaño, ordenado en su estructura, funcional en la distribución  de usos y expresiva y bella en su forma.

Para satisfacer estos requisitos, el máximo tamaño de la ciudad no puede ser más que de un millón de habitantes, siendo en nuestro caso el tamaño ideal el de medio millón de habitantes y aceptables todos por debajo de este tamaño.
Una vez concebido el proyecto de estos asentamientos humanos es cuando podemos definir la arquitectura de cada edificio singular, que como unos elementos de la composición del “conjunto” tenía que reflejar el ambiente de esta obra todo envolvente que es la ciudad, pero además de esto cada obra tenía que ser sencilla y lo más económicamente concebida, donde la belleza la va a dar no las decoraciones sino las justas proporciones de formas y acertada relación de espacios y volúmenes que componen la obra, logrando expresar con ello inequívocamente su contenido.

Si logramos concebir y realizar la nueva arquitectura con estos principios, no sólo evitaríamos que nuestras monstruosas y deshumanizadas Metro y Megaciudades continúen creciendo sino que estos nuevos asentamientos actuarían como nuevos focos de atracción, atrayendo a la gente mal instalada en estos “Mega laberintos”, disminuyendo con ello sus tamaños y recuperando espacios para crear allí zonas verdes de uso recreativo.

Referente al estilo o forma concreta de nuestra futura arquitectura esto no es necesario definir a priori, basta con decir que si se logra establecer la justa “filosofía del mundo y de la vida” y ésta será aceptada y practicada por todas las personas de nuestras sociedades, los hombres recuperarán sus dones creativos de sus espíritus y sus capacidades de realizar sus obras la manera original y en perfecta armonía con su medio ambiente con lo que se relacionarán su futura arquitectura, aunque y sin pretensión de demostrar como será esta futura arquitectura presento aquí el esquema de 4 de mis asentamientos humanos. (Fig. nº 4, 5, 6 y 7)

Madrid, 20 de Mayo de 2002

Ferenc Z. Lantos

NOTA: ESTE ENSAYO EXPUESTO EN EL NUMERO 10 DE LA REVISTA ANUAL MENSAJE DE MI CENTRO DE INVESTIGACIÓN AL NO SER POR RASONES ECONÓMICO AÚN PUBLICADO  HE DECIDIDO EXPONERLO EN MI BLOG.

Madrid 19 de Junio de 2013
Francisco Z. Lantos
Doctor Arquitecto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Su opinión si importa. Nos incentiva a profundizar en los temas. Gracias por comentar.