23 jun. 2013

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LOS ACIERTOS Y CARENCIAS DE AL GORE
SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Hace 42 años cuando la población del mundo era de 3.200 millones, la mitad de los habitantes que tenemos actualmente, pero que su crecimiento enseño una peligrosa anormalidad, basado en este hecho publiqué en la revista ARQUITECTURA del Colegio de Arquitectos de Madrid un artículo “La solución del enorme aumento de la población en el mundoen el que expuse el grave peligro que este acontecimiento amenaza a la humanidad si no le dedicamos todo nuestro interés y todas nuestras energías, incluso por encima de otros grandes problemas existentes, para intentar su solución.

Como mi artículo, quizás por que los resultados negativos en aquel tiempo aún no estaban tan manifestados, nadie hizo caso a esta advertencia, pero convencido del gran peligro de esta despreocupación, el mismo año publiqué en la misma revista mi dramático llamamiento bajo el título “Artículo dirigido a las inteligencias inquietas” ( ver hoja nº 7 del Anexo), en el que expuse que “la causa de esta antinatural y desenfrenada expansión demográfica es el erróneo comportamiento del hombre contemporáneo de nuestras sociedades materialistas”, y para encontrar la solución para resolverla marqué un programa en 7 puntos que pensaba llevar a cabo dentro de un CÍRCULO DE ESTUDIOS, con compañeros de mi profesión y de otros profesionales.(ver Hola Nº)

Este intento, por el desinterés de las personas para este tipo de investigación no remunerada, ha fracasado, empero, esta experiencia negativa no ha podido mermar mi sentido de responsabilidad hacia este problema y mi deseo de continuar mi búsqueda, incluso en solitario, para encontrar la verdadera causa de este acontecimiento y sus consecuentes males y las correspondientes soluciones para eliminarlos.

En el avance en esta búsqueda cada vez estaba más convencido que nuestros innumerables e interrelacionados males no eran ni naturales ni accidentales, sino efectos de una causa fundamental y es ésta la que tiene que ser conocida para eliminarlos. Empero, como esta causa está relacionada con la Verdad sobre el mundo y la vida, que es una cuestión filosófica, tenía que completar mis investigaciones en este campo también.

A través de estos estudios obtuve mi “Teoría de la Existencia(ver hojas 1 y 1/A del Anexo), según la que, nuestro Mundo Manifestado, que abarca todas las Existencias y dentro del que nosotros con los otros seres animados desarrollamos nuestra vida, se desarrolla y funciona como una obra de arte, por lo que antes de existir este físicamente existía, como una Idea Subyacente en la que existía en forma inmaterial, su futura forma manifestadas, y estando esta “obra de arte” compuesta no sólo de elementos inanimados, como las obras de arte creadas por el hombre, sino también por seres animados con sentimientos, cuyo bienestar depende del ordenado desarrollo de esta obra, para obtener esta exigencia, la naturaleza de esta Idea, además de poseer inteligencia, sensibilidad artística y capacidad creativa, que poseen los creadores de obras de arte creadas por los hombres, ésta tenía que ser única e intrínseca de Amor Puro y Universal, que en el mismo momento de encontrarse en este estado, para no caer en contradicción consigo mismo y concentrar su Amor en sí mismo y convertir esto en egoísmo, tenía que iniciar su proceso de Autorrealización, que es en realidad su Corporización, manifestada como nuestro Mundo conocido, un Organismo Vivo y Todo Envolvente, cuyas células vivas son los seres animados (todo tipo de animales, vegetales y la especie humana).

Observando el desarrollo y funcionamiento de este Organismo Vivo, la Realidad Esencial, el Amor Puro en su forma Autorrealizada, descubrimos, que el perfecto y armonioso desarrollo, que es una necesidad para sus “células”, siendo éstas seres animados (animales y vegetales) “individuos” que podrían actuar por su propia cuenta, y perturbar este necesitado y armonioso desarrollo, para que no ocurra esto, la Idea Subyacente del Supuesto Creador, del Amor Puro está impresa en el instinto de cada uno de “ellos” y que por falta de conciencia, raciocinio, que en “ellos” aún no está desarrollado y así no pueden modificar esta “voluntad” ni interrumpir con sus conductas este ordenado y armonioso desarrollo de este Todo Abarcado Organismo, que es nuestro Mundo Manifestado.

Empero, como el Amor Puro en su estado prístino al ser inmaterial se manifiesta como Espíritu, dentro del que existe su futura forma manifestada en su proceso de desarrollo, que como en las semillas de las plantas y óvulo fertilizado de un mamífero en su desarrollo evolutivo produce al final la misma semilla, así, el Espíritu, el Amor Puro, que en su proceso de desarrollo experimenta a través de sus “células”, los seres animados, de infinitas formas y maneras, unos amores particulares, en este deseo de recuperar su estado prístino, se llegó a desarrollar un ser especial que es la especie humana, en la que, como en las plantas, las raíces, tronco y hojas producen la flor en la que ya existen las condiciones de producir la semilla, así, la naturaleza especial humana, en la que el amor en su forma Pura como Espíritu ha recuperado sus dones de conciencia, raciocinio, capacidad creativa, facultades con las que el hombre puede conocer la Verdad sobre la Existencia, unida este con su vida somática (instintiva) en la que está impreso este mismo conocimiento, el hombre con esta naturaleza especial, puede considerarse como la tercera forma de la Existencia Real, compuesta del Amor en su estado Puro, cuando existía como Idea Subyacente que actuaba como Causa impulsora de su segunda forma, que se desarrolló en su proceso de autorrealización, implantada ésta en los Instintos de las vidas animadas (animales y vegetales).

El problema de este estado privilegiado de la naturaleza de la especie humana, de tener dos fuentes para conocer la Verdad sobre la Existencia del Mundo; su vida Espiritual que posee esta Verdad  y a través de la que puede conocerla y de su vida instintiva de la que, como los otros seres animados por debajo de su nivel, puede sentir la Verdad, al no estar estos dos tipos de conocimientos separados, sino fusionados en una unidad inseparable, la influencia de una sobre la otra puede perturbar o reforzar estos conocimientos. A través de la historia de la conducta y actividades del hombre hemos visto que el resultado de esta unión permite tres posibilidades para el hombre de ajustar los dos tipos de  su naturaleza, a saber: 1/ puede sobrevalorar las necesidades de su vida espiritual a costa de las necesidades de su vida instintiva, situación que existía durante la época de la Edad Media en nuestra cultura cristiana. 2/ Puede prestar el mismo interés y atención a las necesidades de su vida espiritual e instintiva, situación que existía durante el periodo del Renacimiento en nuestra cultura cristiana. 3/ Puede sobrevalorar las necesidades de su vida instintiva a costa de sus necesidades espirituales, situación que existía y sigue existiendo desde la Revolución Industrial, extendida ya por todas las partes de nuestro planeta (ver hojas nº 4 y 5 del Anexo).

Estas tres posibilidades que determinaban su “filosofía del mundo y de la vida” y que afectaban al estado psicosomático de la naturaleza especial humana actuaban como guía para la conducta y actividades de sus sociedades, de cuya consecuencia hemos constatado que sólo cuando el hombre logró prestar la misma atención a sus dos naturalezas, la espiritual y la instintiva, y establecer el justo equilibrio entre ambas es cuando su conducta y actividades se han realizado en perfecta armonía con las Leyes de la Naturaleza y todos los males que se presentaron en las otras dos posibilidades para practicar sus vidas han desaparecido, sin ninguna intención , más bien de manera natural y espontánea.

Aprendiendo de estos hechos históricos referentes a la naturaleza especial humana, y encontrándonos en la tercera posibilidad para elegir nuestra vida, donde la causa de nuestros innumerables males es nuestra extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” que por la pérdida del justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de nuestra naturaleza especial humana, el hombre hoy, guiado por esta errónea “filosofía del mundo y de la vida” no es consciente de su erróneo modo de vida y ni sabe que sus males están relacionados con la degeneración del perfecto estado de su naturaleza psicosomática, y sin restablecer el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza, ningún consejo puede lograr cambiar su modo de vida a la que en este estado él considera correcta.

Este hecho lo demuestra la historia de la conducta y actividades del hombre de la antigua cultura de Grecia que en la época del Helenismo tenía esta materialista “filosofía del mundo y de la vida” y el estado degenerado de la naturaleza psicosomática de esta sociedad, y que al no lograr restablecer  el perfecto estado perdido terminó destruyéndose, abriendo el camino del futuro de estas sociedades con una nueva ideología pronunciada en este caso por Jesucristo, creando con esto nuestra cultura cristiana, que en estos 2000 años, después de experimentar la primera y la segunda posibilidad llegando desde la Revolución Industrial a su tercera situación, demostrando con ello que su conducta y actividades no son constantes y preestablecidas como en los otros seres animados por debajo de su nivel, sino que depende del estado psicosomático de su naturaleza especial humana, y sólo puede obtener su perfecta conducta cuando logra establecer el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza especial humana, situación indispensable para que él pueda también adaptarse con las mismas a las Leyes de la Naturaleza, y evitar con ello causar daño a su perfecto funcionamiento y desarrollo, del que depende el bienestar de sus componentes, los seres animados, y su propia felicidad. Al no encontrarse el hombre en este estado perfecto e ideal de su naturaleza, que determina su conducta y actividades, sería inútil intentar cambiar su modo de vida pidiéndolo u obligándolo por medio de leyes jurídicas de prohibiciones o castigos, ya que estos tendrían poco efecto contra sus convicciones sobre el bien o el mal, dictados por su deformada “filosofía del mundo y de la vida” y el estado degenerado de su naturaleza especial humana.

Ante este hecho, sabiendo ya que la verdadera causa no sólo del sobrecalentamiento de nuestro planeta y del cambio climático, sino de todos nuestros innumerables e interrelacionados males, es nuestra exageradamente materialista “filosofía del mundo y de la vida”, que ha destruido el justo y necesario equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de nuestra naturaleza especial humana, según la que el hombre establece su jerarquía de valores y que determina su conducta y actividades, intentar cambiar el erróneo modo de vida de los hombres de nuestras civilizaciones continuando respetando su materialista filosofía y el estado degenerado de su naturaleza psicosomática, como trata el tema el Sr. Al Gore y algunas personas más a los que los encargados de los organismos oficiales como las Naciones Unidas llaman catastrofistas, al desconocer esta faceta de la naturaleza especial humana, sus consejos serían también inútiles para lograr el cambio necesitado de nuestro erróneo modo de vida.

Empero, si se completa el programa de las conferencias de las Naciones Unidas con el tipo de investigación que consiste en la búsqueda de la justa y necesitada “idea sobre el mundo y la vida” y su transformación en una nueva ideología viva y aceptada por los hombres de nuestras civilizaciones, esta ideología cambiaría nuestro erróneo modo de vida y anularía todos nuestros males de manera natural y espontánea.

Madrid, 15 de Diciembre de 2008
Ferenc Z. Lantos

NOTA: ESTE ENSAYO EXPUESTO EN EL NÚMERO 13 DE LA REVISTA ANUAL MENAJE DE MI CENTRO DE INVESTIGACIÓN, QUE POR RAZONES ECONÓMICOS DO HA PODIDO PUBLICARLO HASTA HOY, PARA QUE SERÁ CONOCIDA SU CONTENIDO, VALIDO TAMBIÉN HOY, HE DECIDIDO EXPONERLO EN MI BLOG.

Madrid 23 de Junio de 2013

Francisco Z. Lantos Dr. Arquitecto

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