12 jun 2013

LAS CONSECUENCIAS CATASTROFICAS DE LOS COCHES SOBRE LO QUE NADIE SE ATREVE NI A PENSAR NI HABLAR

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LAS CONSECUENCIAS CATASTROFICAS DE LOS COCHES SOBRE
LO QUE NADIE SE ATREVE NI A PENSAR NI HABLAR

En una época de contradicciones como es la nuestra, las ideas del hombre sobre el mundo y de la vida y sus jerarquías de valores  basadas en esta idea en su realización caen en contradicción con la realidad.

El problema es que esta contradicción en principio no se descubre sino sólo llegando al final de sus posibilidades, cuando  el daño ya está producido y no hay posibilidad de corregirlo. Este hecho, mientras exista esta falsa “filosofía del mundo y de la vida” se presenta en todos los importantes campos de las actividades de estas sociedades, empero, en este ensayo sólo voy a elegir el caso de los coches y otros vehículos que se mueven por gasolina y combustibles líquidos que hoy son considerados como un instrumento indispensable en nuestra vida, tanto por razones prácticas como de diversión, cuyas consecuencias negativas por su desesperado crecimiento y saturación de calles y falta de aparcamientos hoy ya lo sentimos pero que en el tiempo de su descubrimiento las personas no estaban capacitadas ni de imaginar este rápido y anormal desarrollo, sino sólo de ver sus ventajas positivas de facilitar la comunicación, promover una industria y negocio con que se han creado puestos de trabajo, pero con el incremento del uso de este producto entre toda la población de los países industrializados, las carreteras y las calles de las ciudades existentes, de edificios de garajes no eran suficientes para la fluida circulación ni para los aparcamientos, era necesario construir carreteras nuevas y autopistas, ensanchar las calles y construir garajes donde era posible, que aunque, tanto el crecimiento de la industria como los nuevos talleres mecánicos y la construcción de carreteras y garajes han contribuido mucho al desarrollo económico y de la creación de puestos de trabajo, estas inversiones no han podido contribuir mucho al bienestar de la gente ya que no eran productivas, como la construcción de viviendas, edificios comerciales, sociales, culturales y todo tipo de fábricas que satisfacen las necesidades materiales de nuestra naturaleza sino un gasto complementario para poder satisfacer las nuevas demandas de este modo de vida que considera la posesión de un coche como indispensable.

Además de estas desventajas económicas aunque no hemos llegado aún hoy a la producción total que exigen la gente de nuestras sociedades, utilizar nuestros coches para ir al trabajo o salir los fines de semana o de vacaciones al campo o a sitios turísticos es prácticamente imposible y sobre todo muy peligrosos.

Otra consecuencia negativa del uso del coche es el desenfrenado crecimiento de nuestros asentamientos humanos (ciudades y poblados) que antes de existir este instrumento eran ciudades y poblados de escala humana definidos en sus tamaños, ordenados en su estructura funcionales en su distribución y expresivos en sus formas, los que al estar resuelta la comunicación mecanizada han empezado a crecer de manera arbitraria y caótica formando hoy grandes e indefinidas conurbaciones y monstruosas Metro y Megaciudades, algunas de ellas con una extensión de 50-80 Km. y con 5-30 millones de habitantes.

Sin embargo, todos estos resultados negativos y desventajas, que cada uno experimenta directamente no es nada con lo que nos espera para los próximos 50 años cuando la población del mundo casi se duplicará y con la política  de globalización lograríamos convertir los países en vías de desarrollo y subdesarrollados a sociedades de consumo como es la nuestra y el consumo de energía se duplicará, lo que posiblemente agotará las reservas de materias combustibles de petróleo y gas natural que podría utilizarse para los vehículos de transporte y recreativos y tendremos que gastar enormes cantidades de dinero en estos artefactos que se convertirán en chatarras y con las redes de carreteras y autopistas, garajes y aparcamientos que quedarían sin uso. ¿Y qué haríamos con las industrias automovilísticas, con los obreros de estas industrias y talleres mecánicos, las compañías aseguradores y otros muchos negocios relacionados y dependiendo de este negocio?

Referente a esta pesimista opinión de nuestro futuro, mucha gente, basada en la capacidad del hombre de adaptarse con su vida a las nuevas circunstancias, que en el pasado queda demostrado, opinan que esto va ocurrir en esta ocasión también y antes de ocurrir este tipo de desgracia descubriríamos algo que sustituirá la falta de este combustible y no hay que alarmarse. Esta comparación hubiera sido válida si los cambios antinaturales y anormales debido a nuestro modo de vida no hubieran sido tan grandes y tan rápidos y hubiéramos tenido suficiente tiempo para adaptarnos a ello y la naturaleza podría regenerar el anormal uso de los recursos naturales que según mis estimaciones hoy es 90-120 veces mayor, pero que para el año 2050, cuando la población del mundo alcanzará la cifra de 10.000 millones y el aumento del consumo de energía se extenderá por todas las partes de nuestro planeta puede llegar a ser 200-250 veces mayor de lo que existía sobre el mismo tamaño de nuestro planeta en la época de Jesucristo. Tomando este hecho en consideración y desde que sabemos que las reservas de recursos naturales de combustible no son ilimitadas y que durante este tiempo no hemos logrado encontrar ningún sustituto válido a la escala necesitada, este infundado optimismo es más bien un peligroso autoengaño que desviando nuestro interés de nuestro problema real sólo lograríamos posponer su inevitable efecto destructivo, perdiendo con ello el valioso y muy necesitado tiempo para enfrentarse con el mismo.

Madrid, 12 de Junio de 2013

Francisco  Z. Lantos
Doctor Arquitecto

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