5 abr. 2011

¿QUÉ CONOCIMIENTO HACE FALTA PARA ELIMINAR NUESTROS MALES Y ABRIR UN NUEVO CAMINO PARA NUESTRAS FUTURAS GENERACIONES?

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¿QUÉ CONOCIMIENTO HACE FALTA PARA ELIMINAR NUESTROS MALES Y ABRIR UN NUEVO CAMINO PARA NUESTRAS FUTURAS GENERACIONES?

Admitiendo ya que la causa del sobrecalentamiento de la Tierra y del cambio climático es la conducta del hombre contemporáneo, pero como este mal que experimentamos hoy no es el único, sino que existen simultáneamente muchos nuevos tipos de males que no existieron antes de la Revolución Industrial, si queremos eliminarlos haría falta conocer el porqué han ocurrido estos justamente en nuestros tiempos y cómo podríamos cambiar esta errónea conducta del hombre.

Para encontrar la justa contestación a esta aparentemente simple cuestión, como se trata nada menos de cómo conocer la verdadera naturaleza de la especie humana y su relación con el Mundo del que forma parte integrante y dentro del que tiene un papel específico, como los otros seres animados, al que para el perfecto y armonioso desarrollo y funcionamiento tiene que adaptarse con su vida a la perfección, el problema ya no es tan sencillo, sino que exige un conocimiento más profundo, de tipo filosófico, sobre “el mundo y la vida”, que sólo personas muy entregadas a este tipo de búsqueda podrían obtener.

Estas personas hoy, en nuestras sociedades materialistas, donde nadie, excepto la humanidad, podría obtener beneficios de sus investigaciones, son ignoradas y abandonadas a su suerte, por lo que pocos pueden desarrollar y divulgar sus ideas entre nuestras sociedades, existiendo, debido a esta falta muchas ideas improvisadas, precipitadas u contradictorias.

Empero, como yo me considero a mi mismo como una de estas personas inquietas y preocupadas por nuestro futuro, a continuación expongo el resultado de mis descubrimientos sobre “el mundo y la vida” y la real naturaleza de la especie humana que define su conducta y actividades.

Referente a esta conducta, el gran error en el pasado y aún en el presente de los hombres, sobre este asunto es que no se han dado cuenta de que mientras la conducta de los otros seres animados (animales) por debajo de su nivel, siempre era idéntica y perfecta para adaptarse a las Leyes de la Naturaleza, el hombre, aunque físicamente parecía idéntico, a lo largo de su historia, su conducta y actividades no ha sido idéntica y tomando la antigua cultura de Grecia y nuestra cultura Cristiana, éstas enseñaban tres muy diferentes tipos de conductas y actividades, y la causa de esto ha sido su especial naturaleza humana, que a diferencia de otros seres animados (animales), además de instinto, en el que está también impresa la Verdad sobre la Existencia del Mundo y de la vida, que guía la conducta de los animales, el hombre también posee Espíritu que es idéntico con el Espíritu Supremo, con el Amor Puro, y que posee sus dones y facultades innatas de conciencia, conocimientos y Fuerza Creativa a través de la que puede conocer la Verdad sobre la Existencia.

Empero, como estos dos dones de su naturaleza no están separados sino que están fusionados en una unidad inseparable, la influencia de uno sobre el otro puede modificar ambos, y dependiendo de esto, el hombre puede obtener su propia libertad para sus actos y tener tres posibilidades para elegir su conducta, a saber:
1/ Puede sobrevalorar sus necesidades espirituales a costa de sus necesidades físicas instintivas, situación que existía en la época Arcaica de la antigua cultura de Grecia y en la Edad Media de nuestra cultura Cristiana.
2/ Puede llevar sus dos necesidades (espirituales y físicas) en el justo equilibrio, situación que existió durante la época Clásica de la antigua cultura de Grecia y en la época del Renacimiento de nuestra cultura Cristiana.
3/ Puede sobrevalorar sus necesidades físicas instintivas a costa de sus necesidades espirituales, situación que existía en la época del Helenismo en la antigua cultura de Grecia y en nuestras civilizaciones desde la Revolución Industrial, extendido esto ya por todas las partes de nuestro planeta.

Aunque durante estos períodos el aspecto físico de los hombres prácticamente eran idénticos, al ser diferente su “filosofía del mundo y de la vida” y el estado psicosomático de su naturaleza especial humana, sus conductas y actividades eran muy diferentes y juzgando el resultado de cada caso y demostrado por la historia, el hombre sólo pudo alcanzar la perfección cuando logró establecer el justo equilibrio entre la parte espiritual y la instintiva de su naturaleza especial humana, y es sólo cuando logra adaptarse con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza y evitar con ello causar disturbios al ordenado y armonioso desarrollo de nuestro Mundo Manifestado del que dependía el bienestar de todos los seres animados que lo componen y su felicidad.

Aprendemos de esta historia también de que el primer caso en ambas culturas por sus erróneas “filosofías del mundo y de la vida”, que sin saberlo guiaban sus conductas y actividades, al no coincidir éstas con las Leyes de la Naturaleza, se han creado disturbios al perfecto y armonioso desarrollo del Mundo Manifestado y muchos tipos de daños en las vidas de estas sociedades, las que mientras no lograron cambiar su errónea “filosofía del mundo y de la vida”, ninguna intención ayudaba para eliminar aquellos, que sin embargo, al lograr establecer el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza especial humana, que ha ocurrido en la época Clásica de la antigua cultura de Grecia y en el Renacimiento de nuestra cultura Cristiana, todos han desaparecido de manera natural y espontánea.

Mientras duraba este feliz estado de su naturaleza, el hombre obtuvo su perfección humana y no le costo nada adaptarse con su conducta a las Leyes de la Naturaleza, vivir en armonía con el desarrollo de nuestro Mundo Manifestado, sin crear ningún mal, recuperando sus más altas capacidades en todos los campos de sus actividades creativas, conocimientos prácticos y científicos que su vida necesitaba.

Desgraciadamente al no ser consciente en aquel momento de la importancia del papel del estado psicosomático de su naturaleza en su conducta, al experimentar las mejoras obtenidas en su vida cotidiana con los resultados obtenidos en los campos de sus actividades prácticas y científicas, él, en su optimismo en estos avances, poco a poco empieza a interesarse más en su futuro desarrollo físico que de los valores espirituales, perdiendo con ello el perfecto estado psicosomático de su naturaleza acabando en su tercera posibilidad; en su materialista “filosofía del mundo y de la vida” que existía en la época Helenística en la antigua cultura de Grecia y que existe desde la revolución Industrial, extendido esto ya por todas partes de nuestro planeta.

En la historia de la antigua cultura de Grecia vemos que cuando existía esta falsa “filosofía del mundo y de la vida”, los males que se manifestaron no han podido eliminarlos, sino llevar el erróneo modo de vida hasta su fin, esto se acabó con una destrucción irreparable, y el necesitado cambio se ha realizado de modo abrupto y destructivo, en cuyo ambiente ha nacido una nueva idea sobre “el mundo y la vida”, pronunciada en esta ocasión por Jesucristo, abriendo con ello un nuevo camino para la futura generación, lo que, al no captar la esencia de su mensaje, sus seguidores han convertido éste en una ideología religiosa exageradamente espiritual, con lo que se empezó el desarrollo de nuestra cultura Cristiana tal y como estaba expuesta anteriormente.

Aprendiendo de estos ejemplos y encontrándonos hoy, debido a nuestra extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” que dirige nuestra conducta y actividades, y sabiendo que la causa de todos nuestros manifestados males que están produciéndose hoy es esta falsa “filosofía del mundo y de la vida” y el degenerado estado de nuestra naturaleza, que mientras no logramos cambiarlas y establecer el perfecto equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de nuestra naturaleza especial humana ningún intento valdría para eliminar estos males, tenemos que buscar la posibilidad de cómo introducir esta justa “filosofía del mundo y de la vida” que será capaz de restablecer el perfecto estado de nuestra naturaleza psicosomática.

Haciendo esto, como este tratamiento indirecto de nuestros problemas no dará unos resultados inmediatos sino que exigirá un tiempo más largo, que por la gravedad de nuestra situación no tenemos, nuestras sociedades rechazan este tipo de enfoque e investigaciones, logrando con esta postura sólo posponer un poco más el inevitable catastrófico fin de nuestras civilizaciones.

Aunque sabiendo que por la situación en la que nos encontramos ya no se pueden salvar nuestras civilizaciones de una destrucción planetaria, pero conociendo que la causa de todos nuestros males es la extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” y el degenerado estado de nuestra naturaleza psicosomática, y que la solución es recuperar la justa “filosofía del mundo y de la vida” y el perfecto equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de nuestra naturaleza especial humana, independientemente que esto podría introducirse ya o sólo sería aceptada y lograda por nuestra futura generación, las personas preocupadas por el futuro de la humanidad tendría que empezar, cada uno en su campo de actividades, a elaborar la solución, que en nuestras circunstancias, corresponde para obtener este objetivo.

Esta tarea sólo podría realizarse dentro de un círculo formado por la élite de nuestros profesionales, y una persona sólo podría trazar un programa provisional para que fuera completado y ratificado por los miembros que formaran el equipo.

No obstante, mientras no exista este equipo y si yo formara parte del mismo, yo, en el campo de mi profesión como arquitecto, propondría que la arquitectura fuera capaz de satisfacer y fomentar las justas e intrínsecas necesidades de la naturaleza especial humana y ayudar con su ambiente a establecer la justa “filosofía del mundo y de la vida” en su extensión total que serán nuestras ciudades y poblados, éstas tendrían que ser definidas en su extensión, ordenadas en su estructura, funcionales en su distribución del uso, expresivas de su contenido, bellas en sus formas y encajando armoniosamente con su medio ambiente. Cada ciudad, independientemente del tamaño de su escala humana, tendría que ser orgánica, lo que significaría que tendría que tener un sistema similar al de un organismo vivo, como los cuerpos de los animales o cuerpo humano, que cada uno tiene un cerebro, que en el caso de la ciudad sería el centro administrativo, un corazón, que en las ciudades sería el centro espiritual y religioso, unos pulmones, que aquí serían los parques, campos recreativos, el hígado y riñones que corresponderían a los centros culturales, sociales, hospitales, etc., un estómago que correspondería a los centros comerciales, zonas industriales, y el resto del cuerpo físico que serían las zonas residenciales y las arterias de sangre y nervios, a las redes de calles rodadas  y calles peatonales, todos ocupando los lugares correspondientes a los papeles que representan en el conjunto. Para poder realizar este sistema, el máximo tamaño de la ciudad no tendrá más de un millón de habitantes, el ideal sería el de medio millón de habitantes y valdrían todos por debajo de estos tamaños.

Los edificios singulares tendrían que ser funcionales, expresivos de sus contenidos, económicamente concebidos y bellos en sus aspectos formales, que aquí significaría justas proporciones entre sus volúmenes y espacios, perfecta adaptación a su medio ambiente constructivo y natural, utilizando materiales naturales y locales y colores de fachadas correspondientes a las condiciones climáticas y geográficas.

Como por la antinatural y desenfrenada expansión demográfica y tendencia migratoria desde las zonas rurales y conflictivas hacia nuestras grandes ciudades existentes que se han convertido en enormes Metro y Megaciudades e indefinidas Conurbaciones entre las que ya existen 30 de 5-25 millones de habitantes, y cuya tendencia es la de continuar este proceso de concentración deshumanizado, hoy, por falta de interés hacia estos tipos de ciudades y poblados que se basan en las justas e intrínsecas necesidades de nuestra naturaleza especial humana no se puede realizar, sólo valdrán para los supervivientes del catastrófico final de nuestras civilizaciones y para las futuras generaciones que agradecerán esta solución que ellos necesitarán.

Madrid, 11 de Mayo de 2009
Ferenc Z. Lantos


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