7 abr. 2011

LA PROBLEMÁTICA SOBRE EL ABORTO

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LA PROBLEMÁTICA SOBRE EL ABORTO

El problema de la Proposición de Ley de permitir el aborto para las chicas entre la edad de 16-18 años sin necesidad de la aprobación de los padres, que ha dividido la opinión de la gente sobre el tema, es que nuestras sociedades ni saben que este tema no es cuestión de opiniones, sino que está relacionado con el conocimiento real de nuestra naturaleza especial humana y su relación con el mundo, dentro del que está realizando su vida.

Referente a nuestro mundo (entendido éste, en este caso, por nuestro planeta), éste es similar a una obra de arte, en la que todos sus “componentes” (elementos inanimados y entes animados) están relacionados entre sí en un orden y armonía, produciendo belleza. La diferencia de esta obra es que, mientras en las obras de arte creadas por el hombre las “partículas” que componen la obra son “elementos inanimados”; colores y tonos en pintura, volúmenes y espacios en escultura, sonido en música, movimientos en danza, etc., sin sentimientos e inertes, y sin posibilidad de interferir y modificar la idea básica del autor, en el caso de esta obra, que abarca toda la Existencia del mundo, sus “componentes”, además de elementos inanimados son también entes animados, con sentimientos y con vidas particulares, participando así activamente en el desarrollo y funcionamiento de esta “obra de arte viva”.

Para que estos “componentes”, siendo estas “existencias particulares”, no puedan interferir con sus voluntades, cada una ha obtenido una naturaleza preestablecida, en la que está impresa la Idea y Voluntad del supuesto Creador, que las obliga a realizar sus vidas sin posibilidad de realizar ningún cambio.

Como esta “obra de arte viva”, nuestro mundo, no es de tipo estático sino dinámico, en el que sus “componentes”, los seres vivos, se reproducen y consumen unos a otros, es necesario que cada uno obedezca a esta ley y mantenga su “existencia particular” mientras viva, se reproduzcan y luchen para preservar su vida.

Este objetivo se logró implantando en la naturaleza de cada especie de animales una vida sexual, con un sentimiento agradable y con una gran fuerza de atracción entre ambos géneros de cada especie (macho y hembra), que les obliga a consumarlo. Este proceso entre los animales, que sólo tienen Instinto, sólo se produce en la época de celo, cuando el deseo de disfrutarlo es tan fuerte que ninguno de ellos puede abstenerse de consumarlo, garantizando así la reproducción y el mantenimiento de la especie. Para demostrar que el papel fundamental del sexo no es el agradable sentimiento, sino la procreación, y éste sólo es para asegurar su consumación, es que, una vez acabada la época de celo, los animales no practican el sexo hasta que no se reproduce nuevamente esta época.

Considerando la especie humana no como dueña de nuestro mundo, sino como parte integrante de esta “obra de arte viva”, en la que desde el punto de vista de la obra su presencia sólo es diferente de los otros seres vivientes que la componen en que su naturaleza posee no sólo Instinto , en el que también está impresa la Idea y Voluntad del supuesto Creador del mundo, sino que también posee Espíritu, con los dones y facultades de conciencia, inteligencia y fuerza creativa, con los que puede reflexionar y valorar los acontecimientos a su alrededor y obtener su propia idea sobre lo mismo y realizarlo.

Así,  referente a su vida sexual, como esta sensación forma igualmente parte de su vida física-instintiva, el sentimiento agradable, que acompaña su práctica, y cuyo papel fundamental, como hemos visto en el caso de los animales, es el de asegurar la copulación y con ello la reproducción de la especie, aquí, al poder el hombre, a través de su raciocinio, recordar el sentimiento agradable que acompaña al acto de la copulación, él desea repetir este acto, no sólo con fines reproductores, sino sólo por puro placer sexual, buscando incluso medios para evitar su papel principal, la procreación.

Para juzgar si esta práctica es normal o perjudicial y evitar que esto sea una opinión más, tenemos que ver cuando ha ocurrido este tipo de práctica  en la historia de la humanidad que más influencia tenía en nuestros tiempos.

Este estudio nos demuestra que el tipo de práctica que tenemos hoy existió con diferentes grados en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia, y Roma en la época de Jesucristo, todos ellos acabando con una autodestrucción. (Ver HOJA Nº 4)

En la época de la Edad Media de nuestra cultura Cristiana, aprendiendo de las consecuencias negativas producidas por este modo de vida, le gente, cayendo en el otro extremo, consideraba el sexo casi como una tentación para el pecado, negaban incluso el derecho de acompañamiento del sentimiento agradable para su acto.

Este erróneo enfoque se corrigió durante la época del Renacimiento, cuando se ha reconocido el sentimiento agradable que acompaña al acto sexual, pero practicándolo dentro del matrimonio y con el fin de la procreación, dando buen resultado tanto para los individuos como para las sociedades.

Este hecho es lo que reflejan los elegidos ejemplos de la historia enseñando que el hombre sólo cuando logró establecer el perfecto equilibrio entre la parte espiritual y la instintiva de su especial naturaleza humana, que ocurrió en la época Clásica de la antigua cultura de Grecia y en la época del Renacimiento de nuestra cultura Cristiana, su vida sexual, según su papel real en su vida, que en esencia coincidió con lo practicado por los animales, cuya conducta y actividades están guiadas por la voluntad del supuesto Creador de esta “obra de arte viva” que es nuestro mundo.

Encontrándonos hoy, debido a nuestra extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” y el degenerado estado de nuestra naturaleza psicosomática, igual que como existió en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia, de Judea y Roma en la época de Jesucristo, la diferencia de las desviaciones anormales de nuestra vida sexual es que en lugar de orgías de Sodoma y Gomorra y de Roma y Pompeya, hoy tenemos discotecas perversas y botellones, donde nuestros jóvenes consumen drogas, se emborrachan y practican sexo abiertamente, cayendo las chicas embarazadas, de cuyos abortos nuestras sociedades moralmente decadentes, sólo lo critican porque sus representantes, sus gobiernos quieren permitirlo sin permiso de los padres. Sin embargo, nadie descubre las contradicciones de la práctica de nuestros médicos, quienes por un lado matan con abortos las vidas de nuestras futuras generaciones, y por otro buscan la prolongación artificial de la vida  humana, sin reconocer los negativos resultados de la mala calidad de la vida obtenida con este acto en las edades por encima de las que corresponden a la vida humana, creando con ello el grave problema de envejecimiento de la población del mundo, que cuando llegue esta a su éxito final, y las pocas personas activas no podrán mantenerlas, sólo nos quedará la aprobación de la eutanasia, que los hombres insensibles hacia los valores morales no dudarán en aceptarla, como encuentran también normal los matrimonios homosexuales con derecho a adoptar hijos que ni en las citadas civilizaciones han existido.

Para resolver esta grave situación en la que nos encontramos, aprendiendo de la historia de la conducta de la especie humana y sabiendo que la causa de las desviaciones negativas de nuestra vida sexual es nuestra extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” y el degenerado estado de nuestra naturaleza psicosomática, la única solución es dirigir nuestra investigación hacia la búsqueda de cómo podríamos lograr restablecer el perfecto equilibrio entre la parte espiritual y la instintiva de nuestra naturaleza especial humana, cuando el hombre puede vibrar con su conducta y actividades al unísono con las Leyes de la Naturaleza y cuando todos nuestros males desaparecerán de manera natural y espontánea, sin darnos cuenta de ello, abriendo así un nuevo camino prometedor para las nuevas generaciones.

Madrid, 22 de Mayo de 2009
Ferenc Z. Lantos

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