7 abr. 2011

¿COMO SE RESOLVERÁ LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL?

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¿CÓMO SE RESOLVERÁ LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL?

Hay dos tipos de economías, uno de tipo universal que produce la Naturaleza  en su proceso de desarrollo que incluyen todas las especies vivientes incluyendo también la especie human, y otro lo que crea el hombre con su conducta y actividades en su intento de aislarse de este desarrollo universal y tomar esto como materia prima a su aprovechamiento.

La primera, donde la especie humana, por algunos obstáculos geográficos o climáticos, no pueden participar (intervenir) como en las grandes selvas, océanos, o los que en estos sitios viven conjuntamente con las otras especies que existen allí forman parte integrante de la evolución y desarrollo de vidas en perfecta armonía y la más estricta economía.

En el caso de un bosque, por ejemplo, si en un año existe una sequía y se producen menos vegetales, que son los alimentos de los herbívoros, éstos emigran a otras zonas más fértiles, o disminuyen su capacidad de procreación, lo mismo ocurre con los animales carnívoros, que traen al mundo menos crías, o si hay menos mosquitos los pájaros ponen menos huevos, y así todos presienten instintivamente estos cambios y se adaptan con sus vidas, de manera natural y sin sufrir consecuencias negativas, a cada situación regida por las Leyes de la Naturaleza, sin crear problemas económicos.

Esta capacidad de adaptarse con la conducta con tanta perfección a las Leyes de la Naturaleza como lo hacen todos los animales, hemos visto a lo largo de la historia que para la especie humana  no estaba garantizada y se ha presentado las siguientes situaciones:

1/ En la época prehistórica, que es conocida como la cultura primitiva y cuando se sentían parte integrante del Mundo y cuando la conducta y actividades de los hombres, estaban guiados aún por sus instintos, como las otras especies animadas, éstas también lograban adaptarse a las leyes de la Naturaleza y no tenían la necesidad de tener diferente idea para realizar sus vidas.

2/ Más tarde, en la época de nuestras civilizaciones y tomando el caso de la cultura de la antigua Grecia y nuestra Cultura Cristiana, observamos que en la época arcaica de la cultura de la antigua Grecia y en la Edad Media de nuestra Cultura Cristiana, cuando en ambas culturas tenían una “filosofía extremadamente espiritual del mundo y de la vida” e intentaban vivir de acuerdo con esta filosofía, exagerando las necesidades de su vida Espiritual a costa de las necesidades de su vida física, con esta nueva jerarquía de valores, él, con su conducta y actividades, perturba la justa evolución y desarrollo de nuestro Mundo en nuestro planeta, y al no sentir la unión fraternal con todos los seres animados que componen nuestro Mundo, trata éste como ajeno a sí mismo para utilizarlo en su beneficio, creando así, sin darse cuenta, su particular economía, que como se demostró, no ha logrado satisfacer las justas e intrínsecas necesidades de la especie humana, además de perturbar el justo y perfecto desarrollo y evolución del Mundo, del que depende el bienestar de los otros seres animados que lo componen.

3/ Aprendiendo de las contradicciones entre esta errónea “filosofía del mundo y de la vida” y de la realidad, en ambas culturas, poco a poco y de manera evolutiva, se logra establecer la justa “filosofía del mundo y de la vida” y recuperar con ello el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de la naturaleza especial humana, que como hemos visto es la condición indispensable para que el ser humano pueda adaptarse como lo hacen los otros seres animados, con su conducta y actividades, a las Leyes de la Naturaleza, cuando se siente unida con “ellos” y guiados con los mismos principios, y cuando no existe una economía particular suya diferente de esta economía universal que dirige la evolución y desarrollo de todo lo existente, y que es capaz de satisfacer las justas e intrínsecas necesidades no sólo de la especie humana sino de todas las especies que componen nuestro Mundo.

4/ Esta feliz e ideal situación según la historia de la conducta y actividades del hombre en estas dos culturas que existían en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en la época del Renacimiento en nuestra cultura, al experimentar las ventajas económicas en la vida cotidiana con los logros científicos obtenidos en todos los campos de nuestra vida práctica, en el optimismo de que esto se mejorará con sus avances aún más, los hombres de estas culturas cambian sus intereses Espirituales por intereses materiales, llegando en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia y desde la Revolución Industrial en nuestra Cultura Cristiana, extendido esto ya por todas las partes de nuestro planeta, a su extrema materialista “filosofía del mundo y de la vida”, perdiendo en ambas culturas el hombre este justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana, que es la condición indispensable para que él también pueda adaptarse con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza sin perturbar ni dañar el perfecto y armonioso desarrollo de nuestro Mundo.

Encontrándonos ya en el estado extremo de nuestra materialista “filosofía del mundo y de la vida” y el degenerado estado de nuestra vida psicosomática, de cuya consecuencia los hombres de nuestras civilizaciones no sienten la unión con los otros seres animados, de igual importancia con los mismos sino que consideran el Mundo de nuestro planeta  como materia prima para la explotación en su propio beneficio, calificando las especies como beneficiosas o perjudicial es, criando unas y matando otras, cuyo resultado es la pérdida del justo y necesitado equilibrio entre las especies que componen nuestro mundo, y lo más grave de todo es la antinatural y desenfrenada expansión demográfica y anormal crecimiento del consumo de energía.

Como consecuencia de este cambio la población del mundo, que en la época de Jesucristo tenía 200 millones, hoy es de 6.400 millones y el consumo de energía por persona, que en la época de Jesucristo considerándola normal, hoy, como consecuencia de nuestra extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” es 3-4 veces mayor de la normal, las que multiplicándolas significaría 32 (aumento de la población mundial)  por 3-4 (aumento del consumo de energía) que nos daría 96-128 veces más consumo de energía  del que existía en la época de Jesucristo y que actualmente tenemos, no es ni accidental ni transitorio, sino que está directamente relacionada con la naturaleza especial humana, que exige un conocimiento real sobre la Existencia Real de nuestro Mundo que es una cuestión filosófica que no poseen nuestros economistas, por lo que aceptando esto como un hecho dado como intentan tratar nuestros expertos en economía, respetando sin crítica las insaciables y antinaturales materialista demandas de los hombres espiritualmente vacíos de nuestras civilizaciones, los cuales sólo son capaces de buscar su felicidad en posesiones materiales, está demostrado por esta crisis mundial que nuestro planeta no es está capacitado para producir.

Si tomamos en consideración que este proceso negativo sólo está en la mitad del camino que nos espera para el año 2050, cuando según los anteriores datos, el consumo de energía  mundial se duplicará, esta crisis que explotó hoy no es ni parecida a las anteriores crisis, cuando ni existía aún esta antinatural y desenfrenada expansión demográfica y anormal demanda materialista de los hombres para obtener sus felicidades sino quedaban aún algo de sus necesidades espirituales cuya satisfacción no costaba dinero, y así, los hombres estaban contentos y nuestro mundo podía responder a este tipo de exigencias.

Este falso optimismo basado en la idea, que el hombre siempre ha encontrado soluciones para resolver sus problemas, que sigue prevaleciendo hoy por nuestros especialistas y la gente en general, es sólo justificado porque estas personas, por sus formaciones, no están preparadas para juzgar los acontecimientos de manera holística y sentir y saber que en nuestro Mundo nada ocurre al azar sino que todo está relacionado entre sí y por el bien de todos.

Perturbar esta perfecta evolución y desarrollo de nuestro mundo que como hemos visto sólo lo puede causar el hombre y esto por su naturaleza única y especial, que si no logra establecer el perfecto estado psicosomático de su naturaleza especial humana, llegando a su extrema posibilidad en sus equivocaciones, interviene la Naturaleza para restablecer su perfecto desarrollo y funcionamiento del que depende esta economía universal que garantiza el bienestar a todos sus componentes sentientes a los seres animados incluyendo a la especie humana.

Este proceso ya ha empezado, ya que por nuestro erróneo modo de vida han surgido no solamente el problema de la superpoblación del mundo y el exceso de consumo de energía sino muchos otros males como las migraciones de la gente desde las zonas rurales y conflictivas, concentrando a la gente en caóticas y deshumanizadas Metro, Megaciudades e indefinidas y vulgares conurbaciones entre los que se encuentran ya ciudades con una extensión de 50-100 km. y con 5-30 millones de habitantes, dentro de las que, por los insoportables ruidos, todo tipo de contaminaciones, inseguridad ciudadana, todo tipo de crímenes y nuevos tipos de enfermedades físicas y psíquicas incurables, ya la vida es insoportable, en cuyo ambiente está bajando fuertemente la capacidad de procreación (fertilidad entre la raza humana).

Empero, este proceso obtenido por la intervención de la Naturaleza y no por la intervención positiva de la especie humana de buscar y curar la causa de su erróneo modo de vida, dejando esto aparte, por la situación en la que nos encontramos, el necesario cambio, por falta de tiempo, ya no podría realizarse sin una destrucción planetaria, que podría ocurrir en cualquier día antes del año 2050, cuando la población del mundo teóricamente y por intervención de la Naturaleza alcanzará su techo y empezará a disminuir la población del mundo.

Sin embargo, en este tiempo que existirá durante el tiempo antes de esta catástrofe planetaria que pondría fin a nuestro desesperante y enloquecido modo de vida, en la que se envejecería la población del mundo cuyo mantenimiento de vida sería muy costosa y una carga insoportable para los productores de trabajo y la situación económica de los que esperarán la gente de obtener sus felicidades, incluso sería peor que la nuestra, creando sufrimientos inaguantables para toda la población del Mundo.

Evitar esta dramática terminación de nuestras civilizaciones extendidas ya por todas las partes de nuestro planeta todo indica que no podemos, pero reconocida de que la causa de esta terrible situación es el erróneo modo de vida de los hombres de nuestras civilizaciones, y demostrando a través de la historia de la conducta y actividades del hombre de las antiguas culturas de Grecia y nuestra Cultura Cristiana, que existe la posibilidad para el hombre también para que adapte con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza, cuando él pierde su capacidad de equivocarse y hacer daño a l Naturaleza y esto ocurre cuando logra establecer el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana, conociendo este hecho y posibilidad, tendríamos que aprovechar este negativo acontecimiento de nuestra crisis mundial y tomar esto como aviso para concentrar nuestra investigación en la búsqueda de cómo encontrar el camino para restablecer el perfecto estado de nuestra naturaleza psicosomática.

Aunque este necesitado cambio por falta de tiempo ya no se puede realizar por vía evolutiva y de manera pacífica, empezando ya podríamos lograr que para los que aceptaran esta justa y necesitada “idea sobre el mundo y de la vida” aguantarán más los sufrimientos que causará nuestra errónea conducta y actividades, y tendríamos elaborado durante este tiempo las correspondientes justas y necesitadas soluciones que no se han podido introducir  pero que servirían como ejemplos para los supervivientes quienes estarán abiertos hacia esta justa y nueva ideología, que abrirá un nuevo camino para una nueva cultura.

Madrid, 30 de Diciembre de 2009
Ferenc Z. Lantos Dr. Arquitecto

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