Comentario a “Copenhague: grandes promesas, pero escasos avances concretos”
Francisco dice: diciembre 14, 2009 en 6:50 am
Mi Mensaje para la XV Conferencia sobre Cambio Climático celebrando en Copenhague:
Esta Conferencia, al tratar el problema del sobrecalentamiento de la Tierra que ha causado el Cambio Climático con el mismo enfoque como han tratado los anteriores Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas nuestros innumerables e interrelacionados males, no como manifestados efectos de una causa común, sino aceptando estos como un hecho dado, presentado por azar y tratando cada uno tal como iban presentados, separadamente y sin relacionarlos con una causa común, se acabara con otro fracaso que, por el avanzado estado de nuestros males y falta de tiempo, ya no podremos corregirlos.
Para obtener el objetivo de encontrar la solución deseada del tema de Cambio Climático, las Naciones Unidas tendría que cambiar su erróneo enfoque y concentrar sus investigaciones en la causa de nuestros males, que según el resultado de mis investigaciones es la naturaleza especial de la especie humana, cuya conducta a diferencia de los otros seres animados (animales) no es siempre invariable y perfecta, sino dependiendo del estado de su naturaleza psicosomática es variable, y sólo cuando logra acertar esta perfección se anularan todos nuestros males de manera natural y espontánea.
Esta búsqueda tendría que ser incluida en el programa de investigación en esta y succesivas Conferencias de la Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
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8 ene 2011
Copenhague: grandes promesas, pero escasos avances concretos
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Invitación a participar en "Ciudades para vivir".
Observo que este tema interesa cada vez más al público, no tanto a las instituciones.
Eso me ha decidido a recuperar y continuar mi propia bitácora, ahora en: "Ciudades para vivir".
En él, trato de dar a conocer mis estudios e investigaciones acerca del Espíritu y la Naturaleza Humanos, así como, mis propuestas y proyectos prácticos de Arquitectura y Urbanismo aplicados a asegurar un futuro bienestar y felicidad.
Empezamos a reconocer que el hombre es la causa de los males que afectan a toda la Naturaleza, no solo a nuestros semejantes.
De nuestra "filosofía vital y actividades" depende el tratar los males que nos afectan como hechos aislados o como "un todo" cuyas raíces hay que descubrir y estudiar para atajar los errores que nos han llevado al estado actual.
Integrarnos de nuevo en la propia esencia del Universo nos permitirá eliminar los males que nos afectan no solo en nuestro actual bienestar, también, y sobre todo, a nuestro futuro y felicidad.
La existencia de algún futuro para el Planeta y los seres que coexisten con nosotros en la Naturaleza depende de ello. Y el de la Humanidad de estos.
Si estais interesados, os invito a visitar el "blog" y opinar en:
http://ciudadesparavivir.blogspot.com/
También me satisface hacer amigos y contribuir a difundir nuestros pensamientos e intereses.
Saludos,
Francisco Lantos.
CILFAH (Centro Investigación F..Z.Lantos para los Futuros Asentamientos Humanos).
Madrid. España.
Eso me ha decidido a recuperar y continuar mi propia bitácora, ahora en: "Ciudades para vivir".
En él, trato de dar a conocer mis estudios e investigaciones acerca del Espíritu y la Naturaleza Humanos, así como, mis propuestas y proyectos prácticos de Arquitectura y Urbanismo aplicados a asegurar un futuro bienestar y felicidad.
Empezamos a reconocer que el hombre es la causa de los males que afectan a toda la Naturaleza, no solo a nuestros semejantes.
De nuestra "filosofía vital y actividades" depende el tratar los males que nos afectan como hechos aislados o como "un todo" cuyas raíces hay que descubrir y estudiar para atajar los errores que nos han llevado al estado actual.
Integrarnos de nuevo en la propia esencia del Universo nos permitirá eliminar los males que nos afectan no solo en nuestro actual bienestar, también, y sobre todo, a nuestro futuro y felicidad.
La existencia de algún futuro para el Planeta y los seres que coexisten con nosotros en la Naturaleza depende de ello. Y el de la Humanidad de estos.
Si estais interesados, os invito a visitar el "blog" y opinar en:
http://ciudadesparavivir.blogspot.com/
También me satisface hacer amigos y contribuir a difundir nuestros pensamientos e intereses.
Saludos,
Francisco Lantos.
CILFAH (Centro Investigación F..Z.Lantos para los Futuros Asentamientos Humanos).
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2 oct 2010
¿Se pueden evitar las crisis económicas mundiales? (y 2)
La feliz e ideal situación que planteamos en el "post" anterior y que existían en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en la época del Renacimiento, se vuelto a perder en nuestra cultura actual.
La pérdida se produjo al experimentar las ventajas económicas en la vida cotidiana y los logros científicos obtenidos en todos los campos de nuestra vida práctica.
En el optimismo de que esto se mejorará con aún más avances, los hombres de esas culturas y los actuales cambian sus intereses Espirituales por intereses materiales, llegando en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia y desde la Revolución Industrial en nuestra Cultura Cristiana, a su extrema materialista “filosofía del mundo y de la vida” y extendiendo esto por todas las partes de nuestro planeta.
En ambas, pierde el hombre este justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana, que es la condición indispensable para que él también pueda adaptarse con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza sin perturbar ni dañar el perfecto y armonioso desarrollo de nuestro Mundo.
Encontrándonos ya en el estado extremo de nuestra materialista “filosofía del mundo y de la vida” y el degenerado estado de nuestra vida psicosomática.
De ello, los hombres de nuestras civilizaciones no sienten la unión con los otros seres animados. No reconocen ser de igual importancia que los mismos, sino que consideran el Mundo como materia prima para la explotación en su propio beneficio, calificando las especies como beneficiosas o perjudiciales, criando unas y matando otras.
El resultado es la pérdida del justo y necesitado equilibrio entre las especies que componen nuestro mundo y, lo más grave de todo, es la antinatural y desenfrenada expansión demográfica y anormal crecimiento del consumo de energía.
La pérdida se produjo al experimentar las ventajas económicas en la vida cotidiana y los logros científicos obtenidos en todos los campos de nuestra vida práctica.
En el optimismo de que esto se mejorará con aún más avances, los hombres de esas culturas y los actuales cambian sus intereses Espirituales por intereses materiales, llegando en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia y desde la Revolución Industrial en nuestra Cultura Cristiana, a su extrema materialista “filosofía del mundo y de la vida” y extendiendo esto por todas las partes de nuestro planeta.
En ambas, pierde el hombre este justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana, que es la condición indispensable para que él también pueda adaptarse con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza sin perturbar ni dañar el perfecto y armonioso desarrollo de nuestro Mundo.
Encontrándonos ya en el estado extremo de nuestra materialista “filosofía del mundo y de la vida” y el degenerado estado de nuestra vida psicosomática.
De ello, los hombres de nuestras civilizaciones no sienten la unión con los otros seres animados. No reconocen ser de igual importancia que los mismos, sino que consideran el Mundo como materia prima para la explotación en su propio beneficio, calificando las especies como beneficiosas o perjudiciales, criando unas y matando otras.
El resultado es la pérdida del justo y necesitado equilibrio entre las especies que componen nuestro mundo y, lo más grave de todo, es la antinatural y desenfrenada expansión demográfica y anormal crecimiento del consumo de energía.
Como consecuencia de este cambio, la población del mundo, que en la época de Jesucristo tenía 200 millones, hoy es de 6.400 millones y el consumo de energía por persona, que en la época de Jesucristo considerándola normal, hoy es 3-4 veces mayor de la normal como consecuencia de nuestra extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida”.
Multiplicándolas, 32 (aumento de la población mundial) por 3-4 (aumento del consumo de energía), nos da actualmente 96-128 veces más consumo de energía del que existía en la época de Jesucristo.
Esto no es ni accidental ni transitorio, sino que está directamente relacionado con la naturaleza especial humana y exige un conocimiento real sobre la Existencia Real de nuestro Mundo.
Es una cuestión filosófica que no poseen nuestros economistas, quienes aceptando esto como un hecho dado, intentan tratarlo en términos económicos, admitiendo sin crítica las insaciables y antinaturales materialista demandas de los hombres, espiritualmente vacíos, de nuestra civilización.
Hoy, los hombres sólo somos capaces de buscar la felicidad en posesiones materiales, está demostrado por esta crisis mundial que el Planeta, por si mismo, no hubiera sido capaz para producir.
Si tomamos en consideración que este proceso negativo sólo está en la mitad del camino que nos espera para el año 2050, cuando según los anteriores datos, el consumo de energía mundial se duplicará, esta crisis que explotó hoy no es ni parecida a la que nos espera.
Tampoco se parece a las anteriores crisis, cuando ni existía aún esta antinatural y desenfrenada expansión demográfica y anormal demanda materialista de los hombres para obtener sus felicidades, sino quedaba aún algo de sus necesidades espirituales cuya satisfacción no costaba dinero, y así, los hombres estaban contentos y nuestro mundo podía responder a este tipo de exigencias.
Este falso optimismo basado en la idea que el hombre siempre ha encontrado soluciones para resolver sus problemas, sigue prevaleciendo hoy en nuestros especialistas y la gente en general.
Y el error, es sólo justificable porque estas personas, por sus formaciones, no están preparadas para juzgar los acontecimientos de manera holística y sentir y saber que en nuestro Mundo nada ocurre al azar sino que todo está relacionado entre sí y por el bien de todos.
Perturbar la perfecta evolución y desarrollo de nuestro mundo, como hemos visto, sólo lo puede causar el hombre y esto por su naturaleza única y especial.
Y si no logra establecer el perfecto estado psicosomático de su naturaleza especial humana, llegando a su extrema posibilidad en sus equivocaciones, interviene la Naturaleza para restablecer su perfecto desarrollo y funcionamiento del que depende esta economía universal que garantiza el bienestar a todos sus componentes sentientes a los seres animados incluyendo a la especie humana.
Este proceso ya ha empezado, ya que por nuestro erróneo modo de vida han surgido no solamente el problema de la superpoblación del mundo y el exceso de consumo de energía sino muchos otros males como las migraciones de la gente desde las zonas rurales y conflictivas, concentrando a la gente en caóticas y deshumanizadas Metro, Megaciudades e indefinidas y vulgares conurbaciones entre los que se encuentran ya ciudades con una extensión de 50-100 km. y con 5-30 millones de habitantes, dentro de las que, por los insoportables ruidos, todo tipo de contaminaciones, inseguridad ciudadana, todo tipo de crímenes y nuevos tipos de enfermedades físicas y psíquicas incurables, ya la vida es insoportable, en cuyo ambiente está bajando fuertemente la capacidad de procreación (fertilidad y esterilización entre la raza humana).
Empero, este proceso obtenido por la intervención de la Naturaleza y no por la intervención positiva de la especie humana de buscar y curar la causa de su erróneo modo de vida, dejando esto aparte, por la situación en la que nos encontramos, el necesario cambio, por falta de tiempo, ya no podría realizarse sin una destrucción planetaria, que podría ocurrir en cualquier día antes del año 2050, cuando la población del mundo teóricamente y por intervención de la Naturaleza alcanzará su techo y empezará a disminuir la población del mundo.
Sin embargo, en este tiempo que existirá durante el tiempo antes de esta catástrofe planetaria que pondría fin a nuestro desesperante y enloquecido modo de vida, en la que se envejecería la población del mundo cuyo mantenimiento de vida sería muy costosa y una carga insoportable para los productores de trabajo y la situación económica de los que esperarán la gente de obtener sus felicidades, incluso sería peor que la nuestra, creando sufrimientos inaguantables para toda la población del Mundo.
Todo indica que no podemos evitar esta dramática terminación de nuestras civilizaciones, extendidas ya por todas las partes de nuestro planeta.
Pero, reconocido que la causa de esta terrible situación es el erróneo modo de vida de los hombres de nuestras civilizaciones y habiendo demostrado en la historia de la conducta y actividades del hombre de las antiguas culturas de Grecia y nuestra Cultura Cristiana que existe la posibilidad para que adapte su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza, podremos superarla.
Sabiendo que él hombre pierde su capacidad de equivocarse y hacer daño a la Naturaleza y que esto ocurre cuando logra establecer el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana, tenemos que actuar en consecuencia.
Conociendo este hecho y posibilidad, tendríamos que aprovechar el negativo acontecimiento de nuestra crisis mundial y tomarlo como aviso para concentrar nuestra investigación en la búsqueda de cómo encontrar el camino para restablecer el perfecto estado de nuestra naturaleza psicosomática.
Aunque este necesitado cambio, por falta de tiempo ya no se puede realizar por vía evolutiva y de manera pacífica, empezando ya podríamos lograr que aceptáramos esta justa y necesitada “idea sobre el mundo y de la vida” que nos permita aguantar mejor los sufrimientos que causará nuestra errónea conducta y actividades.
A su vez, tendríamos que elaborar durante este tiempo las correspondientes justas y necesitadas soluciones que, aunque no se hayan podido introducir, servirían como ejemplos para los supervivientes, quienes estarán abiertos hacia esta justa y nueva ideología, que abrirá un nuevo camino para una nueva cultura.
Multiplicándolas, 32 (aumento de la población mundial) por 3-4 (aumento del consumo de energía), nos da actualmente 96-128 veces más consumo de energía del que existía en la época de Jesucristo.
Esto no es ni accidental ni transitorio, sino que está directamente relacionado con la naturaleza especial humana y exige un conocimiento real sobre la Existencia Real de nuestro Mundo.
Es una cuestión filosófica que no poseen nuestros economistas, quienes aceptando esto como un hecho dado, intentan tratarlo en términos económicos, admitiendo sin crítica las insaciables y antinaturales materialista demandas de los hombres, espiritualmente vacíos, de nuestra civilización.
Hoy, los hombres sólo somos capaces de buscar la felicidad en posesiones materiales, está demostrado por esta crisis mundial que el Planeta, por si mismo, no hubiera sido capaz para producir.
Si tomamos en consideración que este proceso negativo sólo está en la mitad del camino que nos espera para el año 2050, cuando según los anteriores datos, el consumo de energía mundial se duplicará, esta crisis que explotó hoy no es ni parecida a la que nos espera.
Tampoco se parece a las anteriores crisis, cuando ni existía aún esta antinatural y desenfrenada expansión demográfica y anormal demanda materialista de los hombres para obtener sus felicidades, sino quedaba aún algo de sus necesidades espirituales cuya satisfacción no costaba dinero, y así, los hombres estaban contentos y nuestro mundo podía responder a este tipo de exigencias.
Este falso optimismo basado en la idea que el hombre siempre ha encontrado soluciones para resolver sus problemas, sigue prevaleciendo hoy en nuestros especialistas y la gente en general.
Y el error, es sólo justificable porque estas personas, por sus formaciones, no están preparadas para juzgar los acontecimientos de manera holística y sentir y saber que en nuestro Mundo nada ocurre al azar sino que todo está relacionado entre sí y por el bien de todos.
Perturbar la perfecta evolución y desarrollo de nuestro mundo, como hemos visto, sólo lo puede causar el hombre y esto por su naturaleza única y especial.
Y si no logra establecer el perfecto estado psicosomático de su naturaleza especial humana, llegando a su extrema posibilidad en sus equivocaciones, interviene la Naturaleza para restablecer su perfecto desarrollo y funcionamiento del que depende esta economía universal que garantiza el bienestar a todos sus componentes sentientes a los seres animados incluyendo a la especie humana.
Este proceso ya ha empezado, ya que por nuestro erróneo modo de vida han surgido no solamente el problema de la superpoblación del mundo y el exceso de consumo de energía sino muchos otros males como las migraciones de la gente desde las zonas rurales y conflictivas, concentrando a la gente en caóticas y deshumanizadas Metro, Megaciudades e indefinidas y vulgares conurbaciones entre los que se encuentran ya ciudades con una extensión de 50-100 km. y con 5-30 millones de habitantes, dentro de las que, por los insoportables ruidos, todo tipo de contaminaciones, inseguridad ciudadana, todo tipo de crímenes y nuevos tipos de enfermedades físicas y psíquicas incurables, ya la vida es insoportable, en cuyo ambiente está bajando fuertemente la capacidad de procreación (fertilidad y esterilización entre la raza humana).
Empero, este proceso obtenido por la intervención de la Naturaleza y no por la intervención positiva de la especie humana de buscar y curar la causa de su erróneo modo de vida, dejando esto aparte, por la situación en la que nos encontramos, el necesario cambio, por falta de tiempo, ya no podría realizarse sin una destrucción planetaria, que podría ocurrir en cualquier día antes del año 2050, cuando la población del mundo teóricamente y por intervención de la Naturaleza alcanzará su techo y empezará a disminuir la población del mundo.
Sin embargo, en este tiempo que existirá durante el tiempo antes de esta catástrofe planetaria que pondría fin a nuestro desesperante y enloquecido modo de vida, en la que se envejecería la población del mundo cuyo mantenimiento de vida sería muy costosa y una carga insoportable para los productores de trabajo y la situación económica de los que esperarán la gente de obtener sus felicidades, incluso sería peor que la nuestra, creando sufrimientos inaguantables para toda la población del Mundo.
Todo indica que no podemos evitar esta dramática terminación de nuestras civilizaciones, extendidas ya por todas las partes de nuestro planeta.
Pero, reconocido que la causa de esta terrible situación es el erróneo modo de vida de los hombres de nuestras civilizaciones y habiendo demostrado en la historia de la conducta y actividades del hombre de las antiguas culturas de Grecia y nuestra Cultura Cristiana que existe la posibilidad para que adapte su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza, podremos superarla.
Sabiendo que él hombre pierde su capacidad de equivocarse y hacer daño a la Naturaleza y que esto ocurre cuando logra establecer el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana, tenemos que actuar en consecuencia.
Conociendo este hecho y posibilidad, tendríamos que aprovechar el negativo acontecimiento de nuestra crisis mundial y tomarlo como aviso para concentrar nuestra investigación en la búsqueda de cómo encontrar el camino para restablecer el perfecto estado de nuestra naturaleza psicosomática.
Aunque este necesitado cambio, por falta de tiempo ya no se puede realizar por vía evolutiva y de manera pacífica, empezando ya podríamos lograr que aceptáramos esta justa y necesitada “idea sobre el mundo y de la vida” que nos permita aguantar mejor los sufrimientos que causará nuestra errónea conducta y actividades.
A su vez, tendríamos que elaborar durante este tiempo las correspondientes justas y necesitadas soluciones que, aunque no se hayan podido introducir, servirían como ejemplos para los supervivientes, quienes estarán abiertos hacia esta justa y nueva ideología, que abrirá un nuevo camino para una nueva cultura.
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26 sept 2010
¿Se pueden evitar las crisis económicas mundiales? (1)
Hay dos tipos de economías.
Una de tipo universal que produce la Naturaleza en su proceso de desarrollo, que incluye a todas los seres vivientes,entre ellos la especie humana.
Otra, la creada por el hombre, con su conducta y actividades en su intento de aislarse de ese desarrollo universal y tomando a la Naturaleza como algo para su aprovechamiento. Simple materia prima.
En la economía universal, en la que la especie humana no interviene por obstáculos geográficos o climáticos, como las grandes selvas, océanos, etc., o en la que participa y comparte equilibrada y conjuntamente con las otras especies, todos los seres forman parte integrante de la evolución y el desarrollo de vidas en perfecta armonía y la más estricta economía.
En el caso de un bosque, con motivo de una gran sequía que ocasione un déficit de vegetales que sirvan de alimento a los herbívoros,por ejemplo, hará que disminuya la población de éstos al emigrar a otras zonas más fértiles o que reduzcan su capacidad de procreación.
Lo mismo ocurrirá con los animales carnívoros, que traen al mundo menos crías; si hay menos mosquitos, los pájaros ponen menos huevos; ...
Todos presienten instintivamente estos cambios y adaptan sus vidas a cada situación regida por las Leyes de la Naturaleza, de manera natural y sin que la especie, en su conjunto, sufra consecuencias negativas y sin crear problemas económicos.
Hemos visto a lo largo de la historia que la capacidad de todos los animales para adaptar su conducta a las Leyes de la Naturaleza con tanta perfección, para la especie humana no estaba garantizada.
Podemos recordar algunas situaciones que se han dado en la historia de la humanidad:
En la época prehistórica se dio la conocida como la cultura primitiva y, en ella, la humanidad se sentía parte integrante del Mundo.
La conducta y actividades de los hombres estaban guiadas aún por sus instintos y, como las otras especies animadas, también lograban adaptarse a las leyes de la Naturaleza.
No tenían la necesidad de tener diferente idea para realizar sus vidas.
Más tarde, observamos el caso de la época arcaica de la cultura de la antigua Grecia y el de la Edad Media de nuestra Cultura Cristiana.
En ambas culturas tenían una “filosofía extremadamente espiritual del mundo y de la vida” e intentaban vivir de acuerdo con esta filosofía, exagerando las necesidades de su vida Espiritual a costa de las necesidades de su vida física.
Con esta nueva jerarquía de valores, el hombre, con su conducta y actividades, perturba la justa evolución y desarrollo de nuestro Mundo y, al no sentir la unión fraternal con todos los seres animados que lo componen, lo trata como algo ajeno a sí mismo, para utilizarlo en su beneficio.
Crea, sin darse cuenta, su particular economía.
Como se demostró, esta conducta y actividades, es decir, esta filosofía, no lograba satisfacer las justas e intrínsecas necesidades de la especie humana, además de perturbar el justo y perfecto desarrollo y evolución del Mundo, del que depende nuestro bienestar y el de los otros seres animados que lo componen.
Aprendiendo de las contradicciones entre la realidad y la errónea conducta de las citadas culturas y cambiando nuestro enfoque, poco a poco y de manera evolutiva, se logrará establecer la justa “filosofía del mundo y de la vida” que nos permita recuperar el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de la especial naturaleza humana.
Hemos visto lo que hacen los otros seres animados, con su conducta y actividades, y con los que el hombre se sentiría unido y guiado por los mismos principios si consigue adaptar su “filosofía del mundo y de la vida” a las Leyes de la Naturaleza.
La economía universal que dirige la evolución y desarrollo de todo lo existente es capaz de satisfacer las justas e intrínsecas necesidades no sólo de la especie humana, sino de todas las especies que componen nuestro Mundo.
No existirá ni tendremos necesidad de una economía "humana", particular y diferente de la economía universal.
Y con ello, encontraremos el buen camino hacia la Felicidad.
Seguirá ...
Una de tipo universal que produce la Naturaleza en su proceso de desarrollo, que incluye a todas los seres vivientes,entre ellos la especie humana.
Otra, la creada por el hombre, con su conducta y actividades en su intento de aislarse de ese desarrollo universal y tomando a la Naturaleza como algo para su aprovechamiento. Simple materia prima.
En la economía universal, en la que la especie humana no interviene por obstáculos geográficos o climáticos, como las grandes selvas, océanos, etc., o en la que participa y comparte equilibrada y conjuntamente con las otras especies, todos los seres forman parte integrante de la evolución y el desarrollo de vidas en perfecta armonía y la más estricta economía.
En el caso de un bosque, con motivo de una gran sequía que ocasione un déficit de vegetales que sirvan de alimento a los herbívoros,por ejemplo, hará que disminuya la población de éstos al emigrar a otras zonas más fértiles o que reduzcan su capacidad de procreación.
Lo mismo ocurrirá con los animales carnívoros, que traen al mundo menos crías; si hay menos mosquitos, los pájaros ponen menos huevos; ...
Todos presienten instintivamente estos cambios y adaptan sus vidas a cada situación regida por las Leyes de la Naturaleza, de manera natural y sin que la especie, en su conjunto, sufra consecuencias negativas y sin crear problemas económicos.
Hemos visto a lo largo de la historia que la capacidad de todos los animales para adaptar su conducta a las Leyes de la Naturaleza con tanta perfección, para la especie humana no estaba garantizada.
Podemos recordar algunas situaciones que se han dado en la historia de la humanidad:
En la época prehistórica se dio la conocida como la cultura primitiva y, en ella, la humanidad se sentía parte integrante del Mundo.
La conducta y actividades de los hombres estaban guiadas aún por sus instintos y, como las otras especies animadas, también lograban adaptarse a las leyes de la Naturaleza.
No tenían la necesidad de tener diferente idea para realizar sus vidas.
Más tarde, observamos el caso de la época arcaica de la cultura de la antigua Grecia y el de la Edad Media de nuestra Cultura Cristiana.
En ambas culturas tenían una “filosofía extremadamente espiritual del mundo y de la vida” e intentaban vivir de acuerdo con esta filosofía, exagerando las necesidades de su vida Espiritual a costa de las necesidades de su vida física.
Con esta nueva jerarquía de valores, el hombre, con su conducta y actividades, perturba la justa evolución y desarrollo de nuestro Mundo y, al no sentir la unión fraternal con todos los seres animados que lo componen, lo trata como algo ajeno a sí mismo, para utilizarlo en su beneficio.
Crea, sin darse cuenta, su particular economía.
Como se demostró, esta conducta y actividades, es decir, esta filosofía, no lograba satisfacer las justas e intrínsecas necesidades de la especie humana, además de perturbar el justo y perfecto desarrollo y evolución del Mundo, del que depende nuestro bienestar y el de los otros seres animados que lo componen.
Aprendiendo de las contradicciones entre la realidad y la errónea conducta de las citadas culturas y cambiando nuestro enfoque, poco a poco y de manera evolutiva, se logrará establecer la justa “filosofía del mundo y de la vida” que nos permita recuperar el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de la especial naturaleza humana.
Hemos visto lo que hacen los otros seres animados, con su conducta y actividades, y con los que el hombre se sentiría unido y guiado por los mismos principios si consigue adaptar su “filosofía del mundo y de la vida” a las Leyes de la Naturaleza.
La economía universal que dirige la evolución y desarrollo de todo lo existente es capaz de satisfacer las justas e intrínsecas necesidades no sólo de la especie humana, sino de todas las especies que componen nuestro Mundo.
No existirá ni tendremos necesidad de una economía "humana", particular y diferente de la economía universal.
Y con ello, encontraremos el buen camino hacia la Felicidad.
Seguirá ...
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17 sept 2010
Temores
La humanidad teme la guerra nuclear, se preocupa de tendencias políticas, de desintegración moral, de contaminación, etc.
Nos repiten una y otra vez que, si el aumento de la población sigue al ritmo actual, en menos de un siglo se acabarán los recursos para nuestra vida tal como la conocemos ...
Pero la causa verdadera y común de todos los males que padecemos no está suficientemente reconocida.
Si algo milagroso ocurriera, que no va a ocurrir, y obtuvieramos materia prima suficiente para mantener a toda la humanidad, seguiríamos sin cambiar en nada el mal que esa anormalidad causará en el hombre y en todo ser viviente del Mundo.
Pues no solo de pan vive el hombre. Ni el planeta.
¿Lo dejamos "correr", adivinamos o lo estudiamos en profundidad?
Vds. deciden.
Nos repiten una y otra vez que, si el aumento de la población sigue al ritmo actual, en menos de un siglo se acabarán los recursos para nuestra vida tal como la conocemos ...
Pero la causa verdadera y común de todos los males que padecemos no está suficientemente reconocida.
Si algo milagroso ocurriera, que no va a ocurrir, y obtuvieramos materia prima suficiente para mantener a toda la humanidad, seguiríamos sin cambiar en nada el mal que esa anormalidad causará en el hombre y en todo ser viviente del Mundo.
Pues no solo de pan vive el hombre. Ni el planeta.
¿Lo dejamos "correr", adivinamos o lo estudiamos en profundidad?
Vds. deciden.
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15 sept 2010
Necesidad del Centro de Investigación para los Futuros Asentamientos Humanos
El programa principal del Centro de Investigación ha sido y es buscar la verdadera causa de nuestros innumerables e interrelacionados, males surgidos desde la Revolución Industrial y no de sus manifestaciones.
Como no era, ni es aún, el tema que tratan los Organismos Oficiales y organizaciones privadas, que prefieren derrochar tiempo, esfuerzos y fondos estudiando las manifestaciones de los males, es decir, los efectos en vez de las causas, y cada uno de ellos como hechos aislados, mis trabajos fueron ignorados durante 40 años.
Empero y a pesar de esto, convencido del acierto de mi presentimiento, para demostrar cual es la causa he logrado desarrollar mis ideas en 14 libros y 15 números de la revista anual titulada MENSAJE, que recoge en forma de ensayos mis ideas y teoría sobre este tema.
También he recogido los resultados en una amplia Exposición de carácter permanente, aplicando esta teoría en sus correspondientes soluciones Arquitectónicas y Urbanísticas para nuestros futuros Asentamientos Humanos.
Después de 35 años de continuos fracasos de las Naciones Unidas para frenar el progresivo empeoramiento de nuestros males, tratados en sus Conferencias Mundiales, en las últimas de estas conferencias ya empezaron a reconocer lo que yo he anunciado y desarrollado en las citadas obras: Que nuestro males no son casuales, sino son los manifestados efectos de una causa común a todos ellos y, esta causa, es la errónea conducta del hombre contemporáneo.
Otras voces ya dedican algo de sus conocimientos y tiempo a difundir partes del nuevo enfoque. Pero aún son insuficientes y parciales.
Con los trabajos del Centro de Investigación he conseguido demostrar porque ha podido ocurrir ese negativo acontecimiento y como podemos limitar, sino eliminar, su progresión y reducir sus efectos.
Como el “conocimiento del hombre”, figura entre las nuevas valoraciones y es lo, que yo considero, el más importante quehacer en nuestra actual situación, pienso que mis trabajos deberían ser considerados como aportaciones al capítulo de Humanidades en las más inmediatas convocatorias.
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10 sept 2010
No es suficiente saber que la causa del sobrecalientamiento de la Tierra y el cámbio climático es del hombre (y 2)
Las historias mencionadas en el "post" anterior de este artículo, nos demuestran que el hombre sólo logra obtener su perfecta conducta y actividades cuando logra establecer el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza especial humana y eso sucede cuando se adapta con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza, como lo hacen los otros seres animados por debajo de su nivel, evitando con ello causar daño a su perfecto y armonioso desarrollo.
También aprendemos de estas historias que cuando el hombre no logra establecer este justo equilibrio entre la parte espiritual y la instintiva de su naturaleza, como ocurrió en la época arcaica de la antigua cultura de Grecia y en la Edad Media de nuestra cultura cristiana, no es posible eliminar ninguno de los males que se le presenten mientras dure el degenerado estado de la naturaleza de los hombres de estas sociedades.
Estos males se anularon al descubrir a través de un lento proceso evolutivo las contradicciones entre sus ideas y la realidad y abandonando su errónea “filosofía del mundo y de la vida” y recuperando el perfecto estado de su naturaleza especial humana es cuando todos los males han desaparecido de manera natural y espontánea, disfrutando de una situación ideal y benigna que existía en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana.
Desgraciadamente, este dorado estado ni en la época clásica de la antigua cultura de Grecia ni en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana, quizá por no ser consciente el hombre que esto ha sido como consecuencia del perfecto estado psicosomático de la naturaleza de los hombres de sus sociedades al lograr establecer el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de sus naturaleza humana, al ver el mejoramiento material con los avances científicos, en sus vidas cotidianas no han podido mantener este estado ideal de su naturaleza, y sin darse cuenta, con los nuevos tipos de intereses y conductas han perdido esto, embocando en su tercera posibilidad para realizar sus vidas, en la materialista “filosofía del mundo y de la vida” y la destrucción del perfecto estado psicosomático de la naturaleza humana.
Encontrándonos actualmente en este estado degenerado de nuestra naturaleza especial humana que dirige nuestra conducta y actividades y cogiendo el ejemplo de la época del Helenismo de la antigua cultura de Grecia, cuando existía este estado, y cuando no han logrado recuperar por proceso evolutivo el justo equilibrio perdido entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana llevando hasta el final sus erróneas conductas el necesitado cambio se realizó por un proceso destructivo, una revolución espiritual en que ha nacido una nueva ideología pronunciada, en aquel tiempo, por Jesucristo, abriendo con ello un nuevo camino para las nuevas generaciones.
Aprendiendo de la historia del hombre queda demostrado que su conducta y actividades no es constante como la de los animales, sino que depende del estado psicosomático de su naturaleza especial humana, que define su “filosofía del mundo y de la vida” y su escala de valores y mientras la persigue nada puede cambiar su conducta, por lo que si el resultado de la misma es negativo y se crean males como los experimentamos hoy y estos sólo podríamos eliminarlos cambiando el estado psicosomático de nuestra naturaleza y la errónea “filosofía del mundo y de la vida”, y no mantener esto, e intentar cambiar la errónea conducta con buenas palabras o por leyes y reglamentos sin buscar la solución de cómo podría obtenerse este deseado cambio, como pretenden hacer las personas y autoridades que ante la evidencia de que la Causa de nuestros innumerables e interrelacionados males es la errónea conducta y actividades del hombre contemporáneo, continúan sus programas enfocando su búsqueda no en la Causa de nuestros males sino en sus manifestados efectos.
También aprendemos de estas historias que cuando el hombre no logra establecer este justo equilibrio entre la parte espiritual y la instintiva de su naturaleza, como ocurrió en la época arcaica de la antigua cultura de Grecia y en la Edad Media de nuestra cultura cristiana, no es posible eliminar ninguno de los males que se le presenten mientras dure el degenerado estado de la naturaleza de los hombres de estas sociedades.
Estos males se anularon al descubrir a través de un lento proceso evolutivo las contradicciones entre sus ideas y la realidad y abandonando su errónea “filosofía del mundo y de la vida” y recuperando el perfecto estado de su naturaleza especial humana es cuando todos los males han desaparecido de manera natural y espontánea, disfrutando de una situación ideal y benigna que existía en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana.
Desgraciadamente, este dorado estado ni en la época clásica de la antigua cultura de Grecia ni en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana, quizá por no ser consciente el hombre que esto ha sido como consecuencia del perfecto estado psicosomático de la naturaleza de los hombres de sus sociedades al lograr establecer el justo equilibrio entre la parte Espiritual e Instintiva de sus naturaleza humana, al ver el mejoramiento material con los avances científicos, en sus vidas cotidianas no han podido mantener este estado ideal de su naturaleza, y sin darse cuenta, con los nuevos tipos de intereses y conductas han perdido esto, embocando en su tercera posibilidad para realizar sus vidas, en la materialista “filosofía del mundo y de la vida” y la destrucción del perfecto estado psicosomático de la naturaleza humana.
Encontrándonos actualmente en este estado degenerado de nuestra naturaleza especial humana que dirige nuestra conducta y actividades y cogiendo el ejemplo de la época del Helenismo de la antigua cultura de Grecia, cuando existía este estado, y cuando no han logrado recuperar por proceso evolutivo el justo equilibrio perdido entre la parte Espiritual e Instintiva de su naturaleza especial humana llevando hasta el final sus erróneas conductas el necesitado cambio se realizó por un proceso destructivo, una revolución espiritual en que ha nacido una nueva ideología pronunciada, en aquel tiempo, por Jesucristo, abriendo con ello un nuevo camino para las nuevas generaciones.
Aprendiendo de la historia del hombre queda demostrado que su conducta y actividades no es constante como la de los animales, sino que depende del estado psicosomático de su naturaleza especial humana, que define su “filosofía del mundo y de la vida” y su escala de valores y mientras la persigue nada puede cambiar su conducta, por lo que si el resultado de la misma es negativo y se crean males como los experimentamos hoy y estos sólo podríamos eliminarlos cambiando el estado psicosomático de nuestra naturaleza y la errónea “filosofía del mundo y de la vida”, y no mantener esto, e intentar cambiar la errónea conducta con buenas palabras o por leyes y reglamentos sin buscar la solución de cómo podría obtenerse este deseado cambio, como pretenden hacer las personas y autoridades que ante la evidencia de que la Causa de nuestros innumerables e interrelacionados males es la errónea conducta y actividades del hombre contemporáneo, continúan sus programas enfocando su búsqueda no en la Causa de nuestros males sino en sus manifestados efectos.
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7 sept 2010
No es suficiente saber que la causa del sobrecalentamiento de la Tierra y el cámbio climático es del hombre. (1)
Después de 42 años, cuando en mis artículos “La causa y solución de la enorme expansión demográfica” y “Artículo dirigido a las Inteligencias Inquietas”, ambos publicados en el año 1966 en la revista ARQUITECTURA del COAM y el periódico ABC, expuse que:
"… La causa de este enorme aumento de la población radica en el malentendido de la naturaleza humana y en una errónea relación con el mundo y su Creador.
El medio de solucionarlo está en comprender la naturaleza del hombre, su destino, su lugar en el mundo, la naturaleza de dicho mundo y el objetivo del Creador para con él. En otras palabras buscar la Verdad…".
En el segundo de estos artículos redacté un programa de actuación que pensaba realizar dentro de un CÍRCULO DE ESTUDIOS, que por falta de interés por este tipo de investigación no remunerada no pude organizar, y tuve que continuar mis investigaciones en solitario, cuyos resultados los he publicado en varios libros, revistas anuales y exposición permanente, editados y financiados por mi Centro de Investigación, pero por estar basadas mis ideas y teorías en lo contrario de nuestras sociedades sobre la Causa de nuestros problemas y males, tampoco he podido romper este desinterés hacia este tipo de investigación, y teníamos que experimentar los continuos y progresivos empeoramientos causados por el erróneo enfoque en los que se basaban los programas de las Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas, celebradas durante estos 40 años, para reconocer que la Causa de todos nuestros males surgidos después de la Revolución Industrial es lo que yo pronuncié en mis citados dos artículos culpando al modo de vida del hombre contemporáneo.
Empero, este hecho ya muy claramente demostrado, sin saber el porqué ha podido ocurrir este acontecimiento justamente en estos tiempos no es suficiente, y sólo podría saberlo conociendo la verdadera naturaleza de la especie humana, que por desinterés de nuestras sociedades por este tipo de investigación, prácticamente no existía la posibilidad de realizar.
No obstante, cuando alguien presiente un peligro que amenaza el futuro bienestar de nuestra vida ante un reto de evitarlo, éste recupera suficiente fuerza para vencer todas las dificultades y continuar trabajando en su búsqueda.
Entre estos pocos hombres inquietos y preocupados por nuestro futuro me considero a mí mismo y sintiendo de que con este reconocimiento considero al hombre contemporáneo culpable ya no sólo del Cambio Climático, sino de todos nuestros innumerables e interrelacionados males, a continuación voy a exponer el resultado de mis investigaciones sobre la naturaleza real de la especie humana y la influencia de ésta sobre su conducta y actividades, que nos ayudaría a encontrar la solución para cambiar su erróneo modo de vida, que está causando todos nuestros males.
Haciendo esto y cogiendo un espacio de tiempo entre la época de Jesucristo y hoy y comparando la conducta de la especie humana con la de los animales, descubrimos que mientras la conducta de un gato, perro, vaca, tigre, elefante, pájaros, insectos o cualquier otro tipo de animal es constante y siempre en perfecta adaptación a las Leyes de la Naturaleza, la conducta y actividades de la especie humana nunca ha sido constante sino variable, y aunque físicamente no existió notable diferencia, su conducta y actividades en la Edad Media fue muy diferente a la del Renacimiento y a nuestra época desde la Revolución Industrial.
La razón de este cambio es su especial naturaleza humana que al estar compuesta no sólo de Instinto, en el que también está impresa la voluntad de la Existencia Real – el Amor Puro, sino también de Espíritu que posee los dones y facultades de la Conciencia y Fuerza Creativa del Amor Puro, dependiendo de la influencia de una parte sobre la otra, él puede tener 3 posibilidades para realizar su vida:
Puede sobrevalorar sus necesidades espirituales a costa de sus necesidades físicas, situación que existió en la época arcaica de la antigua cultura de Grecia y en la época de la Edad Media de nuestra cultura cristiana.
Puede prestar la misma atención a sus necesidades espirituales y físicas, situación que existió en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en la época del Renacimiento de nuestra cultura cristiana.
Puede sobrevalorar sus necesidades físicas a costa de sus necesidades espirituales, situación que se ha dado en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia y que existe desde la Revolución Industrial, extendido esto ya por todas las partes de nuestro planeta.
"… La causa de este enorme aumento de la población radica en el malentendido de la naturaleza humana y en una errónea relación con el mundo y su Creador.
El medio de solucionarlo está en comprender la naturaleza del hombre, su destino, su lugar en el mundo, la naturaleza de dicho mundo y el objetivo del Creador para con él. En otras palabras buscar la Verdad…".
En el segundo de estos artículos redacté un programa de actuación que pensaba realizar dentro de un CÍRCULO DE ESTUDIOS, que por falta de interés por este tipo de investigación no remunerada no pude organizar, y tuve que continuar mis investigaciones en solitario, cuyos resultados los he publicado en varios libros, revistas anuales y exposición permanente, editados y financiados por mi Centro de Investigación, pero por estar basadas mis ideas y teorías en lo contrario de nuestras sociedades sobre la Causa de nuestros problemas y males, tampoco he podido romper este desinterés hacia este tipo de investigación, y teníamos que experimentar los continuos y progresivos empeoramientos causados por el erróneo enfoque en los que se basaban los programas de las Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas, celebradas durante estos 40 años, para reconocer que la Causa de todos nuestros males surgidos después de la Revolución Industrial es lo que yo pronuncié en mis citados dos artículos culpando al modo de vida del hombre contemporáneo.
Empero, este hecho ya muy claramente demostrado, sin saber el porqué ha podido ocurrir este acontecimiento justamente en estos tiempos no es suficiente, y sólo podría saberlo conociendo la verdadera naturaleza de la especie humana, que por desinterés de nuestras sociedades por este tipo de investigación, prácticamente no existía la posibilidad de realizar.
No obstante, cuando alguien presiente un peligro que amenaza el futuro bienestar de nuestra vida ante un reto de evitarlo, éste recupera suficiente fuerza para vencer todas las dificultades y continuar trabajando en su búsqueda.
Entre estos pocos hombres inquietos y preocupados por nuestro futuro me considero a mí mismo y sintiendo de que con este reconocimiento considero al hombre contemporáneo culpable ya no sólo del Cambio Climático, sino de todos nuestros innumerables e interrelacionados males, a continuación voy a exponer el resultado de mis investigaciones sobre la naturaleza real de la especie humana y la influencia de ésta sobre su conducta y actividades, que nos ayudaría a encontrar la solución para cambiar su erróneo modo de vida, que está causando todos nuestros males.
Haciendo esto y cogiendo un espacio de tiempo entre la época de Jesucristo y hoy y comparando la conducta de la especie humana con la de los animales, descubrimos que mientras la conducta de un gato, perro, vaca, tigre, elefante, pájaros, insectos o cualquier otro tipo de animal es constante y siempre en perfecta adaptación a las Leyes de la Naturaleza, la conducta y actividades de la especie humana nunca ha sido constante sino variable, y aunque físicamente no existió notable diferencia, su conducta y actividades en la Edad Media fue muy diferente a la del Renacimiento y a nuestra época desde la Revolución Industrial.
La razón de este cambio es su especial naturaleza humana que al estar compuesta no sólo de Instinto, en el que también está impresa la voluntad de la Existencia Real – el Amor Puro, sino también de Espíritu que posee los dones y facultades de la Conciencia y Fuerza Creativa del Amor Puro, dependiendo de la influencia de una parte sobre la otra, él puede tener 3 posibilidades para realizar su vida:
Puede sobrevalorar sus necesidades espirituales a costa de sus necesidades físicas, situación que existió en la época arcaica de la antigua cultura de Grecia y en la época de la Edad Media de nuestra cultura cristiana.
Puede prestar la misma atención a sus necesidades espirituales y físicas, situación que existió en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en la época del Renacimiento de nuestra cultura cristiana.
Puede sobrevalorar sus necesidades físicas a costa de sus necesidades espirituales, situación que se ha dado en la época Helenística de la antigua cultura de Grecia y que existe desde la Revolución Industrial, extendido esto ya por todas las partes de nuestro planeta.
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5 sept 2010
¿Tiene futuro nuestra civilización? (y 3)
Lo dicho en los anteriores artículos (1) y (2) es válido para el resto de males: Las migraciones de la población desde las zonas rurales hacia las gigantescas ciudades actuales, etc.
En su tiempo, las ciudades aún tenían escala humana y tamaños definidos, estructura ordenada, distribuciones funcionales y formas expresivas y relaciones armoniosas con su medio ambiente.
En estas ciudades no existían, en la escala que hoy tenemos, contaminación de agua, aire y tierra, ni violencias de género y desviaciones de la naturaleza sexual, ni el envejecimiento (esperanza de vida) de la población.
Como además de estos males, que afectan a nuestra vida en forma más llamativa, existen muchos más tipos de males, como el egoísmo, injusticias sociales, las inmoralidades, la pérdida de la vida familiar, inseguridad ciudadana, robos y todo tipo de crímenes, drogadiciones, etc.
Todos producidos por el erróneo modo de vida del hombre contemporáneo.
Consecuencia: Si no cambiamos nuestro erróneo enfoque de tratar nuestros males separadamente unos de otros, como algo dado y sin relacionarlos con una CAUSA COMÚN, nada podrá evitar una destrucción planetaria, un catastrófico fin de nuestras civilizaciones.
Conclusión: Ante la proximidad del año 2050, cuando se habrá duplicado el consumo de energía y habrán aumentado progresivamente nuestros males, no nos podemos permitir perder tiempo en parchear y debemos afrontar el estudio de la CAUSA COMÚN a todos ellos.
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2 sept 2010
Conferencias Mundiales y cegueras
Como es posible que los organizadores de las Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas aún no se han dado cuenta que estos muy negativos acontecimientos que anuncian no han surgido por azar, sino son causados por la especie humana y, si no se descubre porque ha podido ocurrir esto, nuestros males continuarán aumentando, llevando nuestras civilizaciones a su destrucción planetaria.
He insistido, una y otra vez, que nuestros innumerables e interrelacionados males son:
1) La antinatural expansión demográfica que hoy, con su 6.600 millones de habitantes, es 33 veces mayor que hace 2000 años, que aún no ha llegado a su techo y que, para el año 2050, puede alcanzar la cifra de 9.400 millones o sea 47 veces más que entonces.
2) El antinatural y enfermizo crecimiento de consumo de energías del hombre contemporáneo. El promedio por persona hoy es 3-4 veces más de lo normal que exige nuestra naturaleza humana y sigue expandiéndose entre todas las civilizaciones de ¿nuestro? planeta.
3) El desastroso desarrollo de nuestros asentamientos humanos, de cuya consecuencia hoy el 50% de la población del mundo vive en zonas urbanas, entre las que se encuentran 30 mal llamadas "ciudades”.
Peor aún, para el año 2050 ya el 70% de la población podría ¿vivir? en estas caóticas y deshumanizadas aglomeraciones.
En la Conferencia sobre el problema del sobrecalentamiento de la tierra, que han causado el Cambio Climático, han tratado este con el mismo enfoque que han tratado las anteriores Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas.
Es decir, no como otro de los males manifestados como efectos de una causa común, sino aceptándolo, como en los otros casos, como un hecho dado, presente por azar y tratando cada mal tal como iban presentándose, separadamente y sin relacionarlos con una causa común.
Predije, nada más iniciarse, que la Conferencia y las acciones que se realicen según sus conclusiones acabarían con otro fracaso que, por el avanzado estado de nuestros males y falta de tiempo ya no podremos corregirlos.
Para obtener el objetivo de encontrar la solución deseada del tema del Cambio Climático, las Naciones Unidas tendría que cambiar su erróneo enfoque y concentrar sus investigaciones en la naturaleza especial de la especie humana.
La conducta humana, a diferencia de los otros seres animados (animales), no es siempre invariable y perfecta; sino que, dependiendo del estado de su naturaleza psicosomática, es variable y sólo cuando logre acertar a alcanzar esta perfección se anularán todos nuestros males de manera natural y espontánea.
Esta búsqueda tendrá que ser incluida en el programa de investigación en la próxima Conferencia Mundial sobre "Sostenibilidad", "Cambio Climático" o como quieran llamarla, si queremos evitar un catastrófico final de nuestras civilizaciones.
He insistido, una y otra vez, que nuestros innumerables e interrelacionados males son:
1) La antinatural expansión demográfica que hoy, con su 6.600 millones de habitantes, es 33 veces mayor que hace 2000 años, que aún no ha llegado a su techo y que, para el año 2050, puede alcanzar la cifra de 9.400 millones o sea 47 veces más que entonces.
2) El antinatural y enfermizo crecimiento de consumo de energías del hombre contemporáneo. El promedio por persona hoy es 3-4 veces más de lo normal que exige nuestra naturaleza humana y sigue expandiéndose entre todas las civilizaciones de ¿nuestro? planeta.
3) El desastroso desarrollo de nuestros asentamientos humanos, de cuya consecuencia hoy el 50% de la población del mundo vive en zonas urbanas, entre las que se encuentran 30 mal llamadas "ciudades”.
Peor aún, para el año 2050 ya el 70% de la población podría ¿vivir? en estas caóticas y deshumanizadas aglomeraciones.
En la Conferencia sobre el problema del sobrecalentamiento de la tierra, que han causado el Cambio Climático, han tratado este con el mismo enfoque que han tratado las anteriores Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas.
Es decir, no como otro de los males manifestados como efectos de una causa común, sino aceptándolo, como en los otros casos, como un hecho dado, presente por azar y tratando cada mal tal como iban presentándose, separadamente y sin relacionarlos con una causa común.
Predije, nada más iniciarse, que la Conferencia y las acciones que se realicen según sus conclusiones acabarían con otro fracaso que, por el avanzado estado de nuestros males y falta de tiempo ya no podremos corregirlos.
Para obtener el objetivo de encontrar la solución deseada del tema del Cambio Climático, las Naciones Unidas tendría que cambiar su erróneo enfoque y concentrar sus investigaciones en la naturaleza especial de la especie humana.
La conducta humana, a diferencia de los otros seres animados (animales), no es siempre invariable y perfecta; sino que, dependiendo del estado de su naturaleza psicosomática, es variable y sólo cuando logre acertar a alcanzar esta perfección se anularán todos nuestros males de manera natural y espontánea.
Esta búsqueda tendrá que ser incluida en el programa de investigación en la próxima Conferencia Mundial sobre "Sostenibilidad", "Cambio Climático" o como quieran llamarla, si queremos evitar un catastrófico final de nuestras civilizaciones.
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31 ago 2010
¿Tiene futuro nuestra civilización? (2)
Respecto al segundo mal citado en el "post" anterior: El anormal crecimiento del consumo de energía.
El consumo de energía por el hombre, tomando como base de comparación el que se consumía en la época de Jesucristo que consideraremos normal, ha crecido de entonces a hoy a una media de 3 veces más por persona .
Si combinamos los factores de crecimiento de población desde entonces ( k=16, aumento de la población del mundo) y de consumo energético (k= 3, aumento del consumo de energía por persona) resultaría:
Para el año 1960: 16 x 3 = 48 veces más consumo de energía que el que existió en la época de Jesucristo; para el año 2000, según las estimaciones nos daría 33 x 3= 99 veces más consumo. ¿Y para el año 2050?.
Para 2050, basándonos en las estimaciones de población de Naciones Unidades, sería de 4 a 5 veces más consumo de energía por persona, con lo que se puede llegar para esas fechas de 188 a 235 veces más consumo de energía que el que existía en la época de Jesucristo y el doble de la actual.
Conclusión : Vuelve a ratificarse el pronóstico. Nuestro planeta NO puede satisfacer estas demandas, NI se evitará el sobrecalentamiento de La Tierra y el cambio climático que ocasione este consumo exacerbado.
Continuaremos tratando de responder al título en un futuro "post" ...
El consumo de energía por el hombre, tomando como base de comparación el que se consumía en la época de Jesucristo que consideraremos normal, ha crecido de entonces a hoy a una media de 3 veces más por persona .
Si combinamos los factores de crecimiento de población desde entonces ( k=16, aumento de la población del mundo) y de consumo energético (k= 3, aumento del consumo de energía por persona) resultaría:
Para el año 1960: 16 x 3 = 48 veces más consumo de energía que el que existió en la época de Jesucristo; para el año 2000, según las estimaciones nos daría 33 x 3= 99 veces más consumo. ¿Y para el año 2050?.
Para 2050, basándonos en las estimaciones de población de Naciones Unidades, sería de 4 a 5 veces más consumo de energía por persona, con lo que se puede llegar para esas fechas de 188 a 235 veces más consumo de energía que el que existía en la época de Jesucristo y el doble de la actual.
Conclusión : Vuelve a ratificarse el pronóstico. Nuestro planeta NO puede satisfacer estas demandas, NI se evitará el sobrecalentamiento de La Tierra y el cambio climático que ocasione este consumo exacerbado.
Continuaremos tratando de responder al título en un futuro "post" ...
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23 ago 2010
¿Tiene futuro nuestra civilización? (1)
Entre nuestros males, surgidos desde la Revolución Industrial. los más graves son:
1/ La antinatural y desenfrenada expansión demográfica.
2/ El anormal crecimiento del consumo de energía del hombre contemporáneo.
3/ El sobrecalentamiento de La Tierra y el cambio climático.
4/ La fiebre de las migraciones desde las zonas rurales y conflictivas hacia los grandes núcleos urbanos.
5/ El desordenado y deshumanizado desarrollo de nuestros asentamientos humanos (Metro, megaciudades e indefinidas conurbaciones).
6/ La contaminación del aire, agua y tierra de nuestro planeta.
7/ La desforestación y desertización de nuestro planeta.
8/ La violencia de género.
9/ Las desviaciones de nuestra naturaleza sexual
10/ Los nuevos tipos de enfermedades incurables.
11/ El envejecimiento de la población.
A todos estos y otros muchos males, en los últimos cuarenta años las Naciones Unidas los han tratado a cada uno separadamente y sin relacionarlos con una CAUSA COMÚN.
1/ La antinatural y desenfrenada expansión demográfica.
2/ El anormal crecimiento del consumo de energía del hombre contemporáneo.
3/ El sobrecalentamiento de La Tierra y el cambio climático.
4/ La fiebre de las migraciones desde las zonas rurales y conflictivas hacia los grandes núcleos urbanos.
5/ El desordenado y deshumanizado desarrollo de nuestros asentamientos humanos (Metro, megaciudades e indefinidas conurbaciones).
6/ La contaminación del aire, agua y tierra de nuestro planeta.
7/ La desforestación y desertización de nuestro planeta.
8/ La violencia de género.
9/ Las desviaciones de nuestra naturaleza sexual
10/ Los nuevos tipos de enfermedades incurables.
11/ El envejecimiento de la población.
A todos estos y otros muchos males, en los últimos cuarenta años las Naciones Unidas los han tratado a cada uno separadamente y sin relacionarlos con una CAUSA COMÚN.
Esa es la causa del fracaso de sus deseados objetivos y, en lugar de mejorar, estos males han empeorado progresivamente.
La población del mundo, que en el año 1960 era de 3.200 millones de personas - 16 veces más que en la época de Jesucristo -, se ha duplicado en poco tiempo y hoy tenemos 6.600 millones, es decir, 33 veces mayor que la existente en la época de Jesucristo.
Pero, según las estimaciones de las propias Naciones Unidas, la población del mundo puede alcanzar en el año 2050 la cifra de 9.400 millones, que sería 47 veces mayor que en la época de Jesucristo.
Tomando en consideración las consecuencias negativas que ya experimentamos, todo indica que: Nuestro planeta NO puede satisfacer estas demandas, NI evitar el sobrecalentamiento de La Tierra y el cambio climático, que ni tan siquiera existía en el año 1960.
(Seguiremos en futuros artículos) ...
La población del mundo, que en el año 1960 era de 3.200 millones de personas - 16 veces más que en la época de Jesucristo -, se ha duplicado en poco tiempo y hoy tenemos 6.600 millones, es decir, 33 veces mayor que la existente en la época de Jesucristo.
Pero, según las estimaciones de las propias Naciones Unidas, la población del mundo puede alcanzar en el año 2050 la cifra de 9.400 millones, que sería 47 veces mayor que en la época de Jesucristo.
Tomando en consideración las consecuencias negativas que ya experimentamos, todo indica que: Nuestro planeta NO puede satisfacer estas demandas, NI evitar el sobrecalentamiento de La Tierra y el cambio climático, que ni tan siquiera existía en el año 1960.
(Seguiremos en futuros artículos) ...
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