29 may. 2013

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SI CONTINUAMOS CON NUESTROS CRITERIOS Y POLÍTICA URBANÍSTICA NUESTRAS CIUDADES, EN EL PRÓXIMO SIGLO, SE CONVERTIRÁN EN AUTÉNTICOS INFIERNOS Hoy, como nuestros males son muy numerosos e interrelacionados, para comprenderlos no podemos tratarlos directamente y aisladamente caso por caso, como solemos hacerlo, sino como éstos están apuntados a una causa común que parece estar relacionada con la Verdad sobre la Existencia misma del Universo, para obtener la respuesta correcta tendríamos que conocer esta Verdad, o al menos la parte que afecta a nuestra propia existencia y su relación con nuestro mundo conocido que es la flora y fauna de nuestro planeta, dentro del que estamos realizando, conjuntamente con los otros seres animados, nuestra vida y para el bien de todos, nosotros también tenemos que adaptarnos con nuestro comportamiento y actividades a sus principios, expresada por las Leyes de la Naturaleza. Haciendo esto, y aunque el tema de mi examen será los futuros asentamientos humanos (ciudades y poblados) voy a referirme primero a nuestro mundo manifestado del que nosotros con nuestra vida formamos parte integrante, como un color particular de una pintura de una obra de arte, cuyo destino y papel dentro de la obra está fijada por el creador de la obra y que para asegurar y mantener su idea básica que ha dado lugar a la obra, todos sus colores tenían que obedecer a la voluntad de su creador y realizarse de acuerdo con la idea subyacente de la obra. En el caso de una pintura, como los colores no son seres animados con voluntades para sus actos, como la flora y fauna de nuestro planeta, sino son elementos inanimados y como tal actúan pasivamente en la obra, el mantenimiento de la idea del artista está asegurada, sin embargo, en el caso de nuestro mundo manifestado, como los componentes de esta "obra de arte viva", son además de elementos inanimados (materia inorgánica), seres animados (animales, vegetales y el hombre) con sus propias voluntades para realizar sus vidas, para asegurar la fiel realización de la Idea Subyacente del Supuesto Creador de esta "obra de arte viva" que es el desarrollo y evolución de nuestro planeta, esta Idea tendría que ser sobrepuesta, cosa que los hechos parecen demostrarlo, ya que a excepción del hombre, todos los otros seres animados son guiados en sus comportamientos sólo por sus instintos, en el que parece estar impreso la Idea Subyacente del Supuesto Creador, al que por falta de conciencia y raciocinio, ninguno puede cambiarlo, de cuya consecuencia "estos componentes" se comportan y actúan según la voluntad del "Creador", asegurando así su perfecta realización. Aunque puede parecer que cada uno actúa por su cuenta, esto es verdad sólo en detalles insignificantes, ya que en los rasgos importantes prevalece siempre la voluntad del Creador de la obra y su idea impresa en sus instintos hace que en este campo cada uno se comporte de acuerdo con su Idea Subyacente, como si hubieran conocido de aquella, evitando así la posibilidad de que cualquiera de ellos pueda hacer daño a su perfecto y armonioso desarrollo del que depende el bienestar de cada uno. Así, si la naturaleza del hombre hubiera consistido también sólo del instinto para guiar su comportamiento y actividades y no hubiera poseído también un espíritu y mente con facultad de conciencia y raciocinio, con don de creatividad y poder de juzgar y valorar las cosas y acontecimientos a su alrededor y formar así su idea sobre los mismos y ejecutarlas por su propia voluntad, nuestro mundo manifestado hubiera funcionado a la perfección y su desarrollo y evolución hubiera realizado enteramente según la Idea Subyacente de su Creador y todos sus "componentes" hubieran obtenido su bienestar. En este caso, el hombre tampoco tendría dificultad de adaptarse con su comportamiento y actividades a las Leyes de la Naturaleza que refleja la Idea Subyacente del Creador de nuestro mundo manifestado, sin embargo, sus actos serían mecánicos, su voluntad preestablecida y él sería como los otros seres animados, esclavo de su perfección, que no tendría ningún valor especial, ya que esto se logrará sin ningún esfuerzo personal del que además nadie podría darse cuenta. Desgraciadamente y afortunadamente al mismo tiempo, como la conciencia forma parte de la naturaleza especial humana, que es idéntica en esencia con las facultades del Creador Supremo, cuya naturaleza intrínseca y única es Amor Puro y Universal y que posee el conocimiento objetivo de la Verdad sobre el Universo, por no mantenerse ésta en su pureza, sino de estar dentro de la naturaleza humana fusionada con su instinto en una unión inseparable, la influencia de los dos "conocimientos" sobre una y otra hace que (dependiendo del grado de dominación del uno sobre el otro), la verdad concebida por su espíritu y sentida por su instinto se queda perturbada y falseada, del que él, en este estado no es consciente y poseyendo aún su inteligencia, aunque malformada, él ahora está condenado de usar su libertad de acción equivocadamente, causando con su comportamiento y actividades daños y trastornos en el funcionamiento y desarrollo de esta "obra de arte viva" que es nuestro mundo manifestado. Aprendemos de la historia del comportamiento y actividades de la especie humana, que él tiene tres posibilidades en el uso de su libre albedrío, que son: la sobrevaloración de su espíritu sobre su instinto, que establece su exagerada espiritual "filosofía del mundo y de la vida" y sus correspondientes erróneas jerarquías de valores, a través del que juzga y valora todo lo que afecta a su vida y siendo éstas falsas, sus ideas y realizaciones en todos los campos de sus actividades, más tarde o más temprano caen en conflicto con la Verdad, y sus errores quedan demostrados por las contradicciones manifestadas con la realidad. Estas contradicciones, en principio sólo las descubren los hombres más sensibles y preocupados de la sociedad afectada, pero cuando llevando sus ideas a sus conclusiones y éstas son más frecuentes y palpables por todos, se quiebra la fe en esta falsa "filosofía del mundo y de la vida" y en la búsqueda de la causa del mal, el hombre con una lenta evolución descubre también los valores de su vida material y en este interés logra corregir sus errores y establecer el justo equilibrio entre ambas partes de su naturaleza psico-somática, que es el segundo caso de su posibilidad para realizar su vida y que es la única cuando el conocimiento objetivo percibido por su espíritu y sentido por su instinto, en lugar de estar en conflicto se refuerzan uno al otro y el hombre es consciente de la Verdad y cuando pierde su privilegio para equivocarse, pero como compensación de esta pérdida su "filosofía del mundo y de la vida" y sus jerarquías de valores ahora son acertadas y sus ideas justas y en acuerdo con la Idea Subyacente de la Verdad, y ahora su comportamiento y actividades se ajustan no sólo a sus justas necesidades particulares, sino a los intereses y necesidades de todos los "componentes" del conjunto de esta "obra de arte viva" que es nuestro mundo manifestado, restableciendo así, sin ningún interés intencionado, sino de manera natural y espontánea su perfecto funcionamiento y armonioso desarrollo que garantiza el bienestar a sus "componentes" sintientes y de nuestra felicidad. Empero, como los resultados positivos de mejoramiento en el campo cotidiano de la vida obtenida en el proceso de este cambio, ha hecho al hombre interesarse más y más en estas nuevas actividades poco a poco y sin darse cuenta de ello, su optimismo y entusiasmo le lleva a interesarse más y más hacia sus necesidades materiales y menos hacia sus necesidades espirituales, perdiendo con ello el justo equilibrio entre su parte espiritual e instintiva, acabando en su tercera posibilidad, su exagerada materialista "filosofía del mundo y de la vida" y el estado desequilibrado de su naturaleza psico-somática, imposibilitándole nuevamente de vibrar al unísono con las Leyes de la Naturaleza, ver las cosas en esencia, y juzgarlas globalmente y en justa relación con el "Conjunto", condenándole a equivocarse y causando daño con su comportamiento y actividades al perfecto y armonioso funcionamiento de nuestro mundo manifestado. Al encontrarnos en este tercer estado, con la degeneración del perfecto estado de nuestra naturaleza psico-somática, algo similar a una célula enloquecida dentro de un organismo vivo, que por la enfermedad adquirida no siente la unión con su organismo y ha quedado aislado de su principio, por los daños y locuras de estas células, está demostrado que la causa de todos nuestros males hoy es esta extremadamente materialista "filosofía del mundo y de la vida" del hombre contemporáneo de nuestras sociedades y el desastroso desarrollo de nuestros asentamientos humanos, que han empezado con el comienzo de esta materialista "filosofía del mundo y de la vida" en el siglo XVII y que está empeorando progresivamente con el paso del tiempo, es la consecuencia de no descubrir esta relación crucial y dependencia entre el comportamiento y actividades del hombre y el estado psico-somático de su naturaleza especial humana. Para demostrar este hecho y ver de que manera era decisivo el estado psico-somático de su naturaleza especial humana en las decisiones del hombre sobre el desarrollo de los asentamientos humanos, sólo tenemos que comparar la estructura, forma y tamaños de nuestros asentamientos humanos a lo largo de la historia, apuntando en cada caso el tipo de "filosofía del mundo y de la vida" y el estado psico-somático del hombre de sus sociedades. Haciendo esto y tomando como ejemplo la antigua cultura de Grecia, Roma y nuestra cultura cristiana, observamos que en estas civilizaciones el primer caso, cuando existía la exagerada espiritual "filosofía del mundo y de la vida" ha sido entre la época de Homero y Pitágoras de Grecia y en la época Medieval de nuestra cultura cristiana. Guiada por esta errónea "filosofía del mundo y de la vida" las ciudades, en ambas culturas en esencia coinciden en su tamaño, estructura, sistema y forma, que de acuerdo con esta filosofía y fuerte creencia religiosa, eran dominadas por el templo, catedral o iglesia y sus edificios complementarios, que marcaba la estructura de sus ciudades, contrastando este tratamiento monumental, con modestos edificios de zonas residenciales de incómodas casas, con falta de instalaciones sanitarias, hacinadas alrededor de este único centro, en calles estrechas y mal ventiladas, sin alcantarillado, cuyas faltas perturbaba el goce espiritual que el suntuoso templo o catedral y la belleza física de los edificios singulares y el conjunto entero de las ciudades han proporcionado visualmente para sus habitantes, sufriendo toda clase de necesidades físicas, enfermedades contagiosas, contra los que no han podido luchar a pesar de todas las buenas intenciones mientras mantenían esta errónea "filosofía del mundo y de la vida", pero que se anularon, sin ninguna intervención directa, cuando a través de las manifestadas contradicciones entre sus creencias y de la realidad han empezado a interesarse hacia las necesidades de su parte física, abriendo con ello un camino hacia al recuperación del justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza psico-somática, cosa que se logró establecer y ha existido en la época clásica de la antigua cultura de Grecia, entre los tiempos de Pitágoras y Aristóteles en el Renacimiento entre la época de Giotto y Beethoven en nuestra cultura cristiana. De acuerdo con esta nueva y justa "filosofía del mundo y de la vida", que ve al hombre como un ser psico-somático y cuida tanto sus necesidades espirituales como materiales, y guiado en su comportamiento y actividades de esta filosofía, él empieza a remodelar sus ciudades heredadas, construyendo un nuevo centro administrativo social y cultural, con edificios de ayuntamiento, juzgado, museo, teatro, etc., que aparecen al lado del centro espiritual existente como el otro polo monumental de la ciudad, representando los intereses del hombre real que no competía ni mucho menos con el centro espiritual, dedicado a sus ideologías religiosas y a su Dios, sino conjuntamente y conectados ambos con una calle principal, marcaban tanto estructural como visualmente el carácter de la ciudad. Otro cambio importante que han experimentado estas ciudades era el del mejoramiento de las condiciones arquitectónicas y urbanísticas de las zonas residenciales, desarrollando las casas y viviendas en calles más anchas y más saludables y tratándolas con más atención, haciéndolas más cómodas, mejor iluminadas y ventiladas y equipándolas con instalaciones sanitarias, etc., exigidas por la vida instintiva del hombre. Es interesante observar que durante estos 250-300 años que duraba en ambos casos esta justa "filosofía del mundo y de la vida" se han desaparecido sin ninguna intervención directa, de manera natural y espontánea, todos los males que han sufrido en las épocas anteriores estas sociedades, y la arquitectura de los edificios singulares y las ciudades han encontrado sus formas, estructuras y tamaños definidos e ideales exigidos por la naturaleza psico-somática de la especie humana, enseñando un aspecto uniforme y coherente, como si todas las obras las hubieran diseñado y realizado un solo hombre y en el mismo tiempo. La belleza que irradiaban los edificios singulares y el conjunto urbanístico de las ciudades de estas épocas no eran formas abstractas como puede ocurrir en una obra de arte de creación humana, sino aquí, ésta era el resultado de la manifestación directa de la realización de la justa "filosofía del mundo y de la vida" del hombre, que durante este tiempo coincidía con la Verdad, y anuló el privilegio del hombre para equivocarse, pero regalándole la capacidad para vibrar al unísono con su comportamiento y actividades con las Leyes de la Naturaleza y restablecer con ello su ordenado y armonioso desarrollo y funcionamiento del que depende el bienestar de todos sus componentes, sus seres animados y su felicidad. Al no ser consciente del verdadero papel de la "filosofía del mundo y de la vida" y del estado psico-somático del hombre en su comportamiento y actividades, ni la gran ventaja que la justa filosofía que tenían, significaba para el hombre, en sus intentos de mejorar aún más sus vidas, poco a poco han alejado, en ambas culturas, de esta justa filosofía y estado perfecto de sus naturalezas psico-somática, llegando en la época del helenismo y de los últimos césares de Roma y en nuestra actual civilización del mundo, al extremo materialista "filosofía del mundo y de la vida" y la degeneración del perfecto estado de nuestra naturaleza psico-somática. Conociendo los innumerables y entrelazados males y contradicciones de las épocas del Helenismo y Roma, cuando entre ellos, los asentamientos humanos se han convertido en caóticas y deshumanizadas aglomeraciones, a las que no han podido con intervenciones directas corregir, causando la destrucción de estas antiguas civilizaciones, siendo los síntomas de nuestros infinitamente mayores y numerosos males similares a los de ellos, y los experimentados múltiples fracasos de poder eliminarlos con nuestras intervenciones directas, es la más clara demostración que estamos en nuestros intentos en mal camino y si queremos evitar que nuestros asentamientos humanos se conviertan en auténticos infiernos y nuestra civilización después de una agonía se autodestruya, tenemos que reconocer que la causa de todos nuestros innumerables y entrelazados males es nuestra extremadamente materialista "filosofía del mundo y de la vida" y la correspondiente pérdida del perfecto estado de nuestra naturaleza psico-somática y la eliminación de estos males y el encuentro de la solución justa y necesitada depende sólo del restablecimiento de la justa filosofía y del perfecto estado de nuestra naturaleza psico-somática. Al no hacer esto, sino continuar con nuestros criterios de aceptar las necesidades y demandas del hombre contemporáneo de nuestras sociedades materialistas sin crítica, como buenas e intentar con nuestras ideas y actividades servirlas, nuestros asentamientos humanos, que hoy, debido al antinatural y desenfrenado crecimiento de la población del mundo ( que hoy, con sus casi 6.000 millones de habitantes es 30 veces mayor, que nuestro planeta tenía en la época de Jesucristo) y de las tendencias migratorias de poblaciones desde las zonas rurales hacia algunas grandes ciudades existentes, han perdido ya sus tamaños definidos, sus estructuras claras y ordenadas y sus formas expresivas y bellas, quedando desiertas las pequeñas ciudades y poblados rurales y con la concentración del 50% de la población del mundo en ellas, éstas se han convertido en grandes y caóticas ciudades Metropolitanas y Megaciudades, en las que se fundieron de manera arbitraria 30-50 ciudades y poblados existentes, perdiendo todas sus caracteres y estructuras claras, valores arquitectónicos y humanos, llegando 30 de ellas a tener entre 5-15 millones de habitantes, de cuyas consecuencias negativas, los ruidos, contaminaciones, fealdades arquitectónicas, violencias, inseguridad ciudadana, soledades y todo tipo de vicios, estamos experimentando y sufriendo, pero que estas tendencias negativas no han llegado aún a su techo límite, sino que según las estimaciones estadísticas de las Naciones Unidas, para el año 2050 la población del mundo puede alcanzar la cifra de 10.000 millones o sea 50 veces mayor que nuestro planeta tenía en la época de Jesucristo; el consumo de energía, que hoy en los países desarrollados es 10-15 veces mayor que tenían nuestros antepasados y que está extendiéndose aceleradamente a todas las partes del mundo y que para el año 2050 puede tener una media de 4-5 veces mayor que nuestra naturaleza intrínsecamente necesita, al que multiplicando con 50 (aumento cuantitativo de la población del mundo) significaría 200´250 veces más consumo de energía por la especie humana, siendo nuestro planeta del mismo tamaño y sus recursos naturales incluso menores que los que tenía en la época de Jesucristo. Llegando a este extremo de los manifestados males de nuestra falsa materialista "filosofía del mundo y de la vida" y continuar respetando y sirviendo sus erróneas e insaciables demandas materialistas según nuestros criterios rutinariamente practicados hoy, en el año 2050, cuando la población del mundo tendrá 10.000 millones de habitantes y el 70% de ésta vivirá en zonas urbanas entre las que 30 de ellas tendrán entre 10-35 millones de habitantes, con una exigencia del consumo de energía doble que hoy poseemos. ¿Puede alguien imaginar el caos, ruido, contaminación, violencia, inseguridad ciudadana, la soledad y las enfermedades psíquicas y físicas que estos ambientes infernales van a causar a sus habitantes? Empero, el mal no se terminará allí, porque nuestra vida no está aislada del resto de las vidas de nuestro planeta y las consecuencias negativas de nuestro equivocado comportamiento afectará también a las vidas de otros seres animados que la componen y como una célula cancerosa dentro de un organismo vivo, pueda causar grandes daños en el o incluso de no descubrirlo a su debido tiempo, destruir todo el organismo. ¿ Qué tipo de sufrimientos van a emanar de esta errónea "filosofía del mundo y de la vida" y de la pérdida del perfecto estado de nuestra naturaleza psico-somática ?, como en el caso de una enfermedad cancerosa, esto no se puede prever, pero su similitud con esta enfermedad es razón suficiente para preocuparnos y abandonar esta cómoda y despreocupada postura ante nuestros terribles males y empezar la búsqueda de otro camino que será capaz de llevarnos a la solución justa y necesitada exigida por todas las vidas en nuestro planeta. Esta solución, tomando en consideración que las verdaderas obras de arte son la fiel expresión de la "filosofía del mundo y de la vida" de su creador, que puede ser un artista personal o toda una sociedad entera y que ésta tiene una influencia fuerte en la formación de las mentalidades del hombre y sabiendo como eran las ciudades en la época clásica de la antigua cultura de Grecia y en el Renacimiento de nuestra cultura cristiana, cuando estas sociedades han tenido la "justa filosofía del mundo y de la vida" y han logrado establecer el perfecto equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de sus naturalezas psico-somáticas, tomando como modelo, en esencia, el tamaño, la estructura y forma de estos asentamientos humanos y aplicándoles para nuestras circunstancias podríamos iniciar nuestra búsqueda, que si lograríamos realizarlas según este criterio, éstas serían los más eficaces medios para difundir entre la población esta nueva "filosofía del mundo y de la vida", que será capaz de restablecer el perfecto estado de nuestra naturaleza psico-somática, que cambiará nuestras jerarquías de valores y todo nuestro comportamiento y actividades, anulando todos nuestros males sin darnos cuenta de ello. Aplicando esta teoría en la elaboración de los principios, normas y leyes urbanísticas de nuestros futuros asentamientos humanos, significaría crear ciudades exigidas, por las justas necesidades de nuestra naturaleza psico-somática que sólo ciudades a escala humana, con tamaño definido, estructura clara y ordenada, sistema funcional y forma expresiva y bella podría satisfacer. Lograr esta propuesta y obtener una ciudad en la que el hombre podría tener dos hogares, uno en su casa, para satisfacer sus necesidades particulares e íntimas, dentro de su vida familiar y otro en las calles, plazas y lugares comunes para satisfacer sus necesidades sociales, culturales y espirituales, éstas tendrían que ser orgánicas y no podrían tener más que un millón de habitantes, siendo el tamaño ideal de medio millón de habitantes y todos los tamaños por debajo de esta cifra. Ahora, tomando en consideración que debido a la antinatural y desenfrenada expansión demográfica y tendencia migratoria de la población del mundo desde las zonas rurales hacia zonas urbanas, hoy ya tenemos 30 ciudades entre 5-15 millones de habitantes y que la tendencia es de seguir creciendo estas ciudades, para evitar este suicida desarrollo, tenemos que frenar a toda costa este crecimiento, que con una política urbanística de descentralización, promoviendo el desarrollo de las medianas y pequeñas ciudades comarcales y poblados rurales, lograríamos parar las tendencias migratorias de estos sitios y que son la causa del indeseable crecimiento de nuestras monstruosas Metro y Megaciudades, y construyendo nuevas ciudades orgánicas, donde, por el rápido crecimiento de la población del mundo, esto sería necesario, si lográramos crear ciudades capaces de satisfacer y fomentar las justas necesidades de nuestra naturaleza psico-somática, estas ciudades se convertirán en nuevos focos atractivos que además de absorber el aumento de la población del mundo atraerán gente mal instalada en nuestras Megaciudades, disminuyendo con ello sus tamaños, obteniendo así espacios libres para instalar allí parques y zonas de recreo y deporte que aliviaría un poco las vidas monótonas y solitarias de sus habitantes. Con esta iniciativa, desgraciadamente, no lograríamos aún eliminar nuestros innumerables males que hoy sufrimos, pero abriríamos un nuevo camino justo y prometedor que conduciría todas nuestras actividades hacia soluciones positivas, que al final traería un bienestar y felicidad en nuestra vida. Madrid, 23 de Enero de 1997 Ferenc Z. Lantos NOTA: ESTE ENSAYO EXPUESTO EN NÚMERO 7 DE LA REVISTA ANUAL MENSAJE DE MI CENTRO DE INVESTIGACIÓN POR FALTA DE MEDIOS ECONÓMICOS AÚN DE PUBLICADOS PERO COMO SU CONTENIDO HOY ES AÚN VALIDO HE DECIDIDO EXPONERLO EN MI BLOG. Madrid 29 de Mayo de 2013 Francisco Z. Lantos Doctor Arquitecto

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