12 oct. 2013

La incapacidad del hombre contemporáneo, debido a perdida del perfecto estado de su naturaleza psicosomática, de conocer la causa real de nuestros innumerables e interrelacionados males, ni su verdadera gravedad, tanto para nuestra vida como para todas las vidas de nuestro planeta. Y no existe ni interés ni ayuda económica y moral para este tipo de investigación que busca la causa real de nuestros males y de posible solución para eliminarlas

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   La incapacidad del hombre contemporáneo, debido a perdida del perfecto estado de su naturaleza psicosomática, de conocer la causa real de nuestros innumerables e interrelacionados males, ni su verdadera gravedad, tanto para nuestra vida como para todas las vidas de nuestro planeta. Y no existe ni interés ni ayuda económica y moral para este tipo de investigación que busca la causa real de nuestros males y de posible solución para eliminarlas: Desde finales del siglo XVIII, con el surgimiento de la revolución industrial, nuestra civilización entra en su época de contradicciones, que con el paso del tiempo aumentan y se manifiestan cada vez con más claridad, extendiéndose a todos los campos de nuestras actividades. Es muy conocido por todos que, a pesar de nuestros avances técnicos, la situación económica en el mundo entero es mucho peor que antes.
Basándonos en el hecho de que el hombre contemporáneo en cualquier campo de sus actividades, se mueve con la intención  de hacer bien su trabajo, y de que éste, a pesar de todo sale mal, nos demuestra que la causa de todos estos males es el hombre mismo, y sus errores y equivocaciones, en cierto modo están relacionados con su propia y especial naturaleza humana. Esta suposición parece estar justificada además con las actividades y comportamiento del hombre a lo largo de su historia, ya que vemos que en algunas épocas de cualquier cultura, se repitió este tipo de periodo contradictorio, mientras dentro de las mismas culturas existían épocas en que las ideas y las leyes de la sociedad estaban en armonía con la Idea Subyacente sobre el Universo y con sus Leyes a las que nosotros llamamos Leyes de la Naturaleza. Tomando como ejemplo nuestra cultura judeo griega- romano cristiana, se observa que épocas de contradicción en estas culturas fueron como la época de Jesucristo en la cultura Judía, la época Helenística de la antigua cultura griega, Roma en la época de los últimos Césares y nuestra época desde la revolución industrial hasta hoy.
   Las épocas de armonía y equilibrio fueron aquellas de los profetas en la cultura Judea, la época clásica de la antigua cultura griega, y el Renacimiento de nuestra cultura Cristiana. En todas estas culturas lo esencia de observar es que para cada caso, siempre ha coincidido el mismo tipo de “filosofía del mundo y de la vida” de la sociedad y el mismo tipo de estado psicosomático del hombre. Así, en las épocas de contradicción la “filosofía del mundo y de la vida” del hombre es materialista, y por el desinterés y despreocupación por su parte espiritual del estado psicosomático es desequilibrado; mientras en las épocas de equilibrio la “filosofía del mundo y de la vida” del hombre es justa, su interés y cultivo del espíritu y cuerpo son idénticos, llevando así estas facultades en justo equilibrio y logrando establecer el perfecto estado psicosomático de su naturaleza humana. Estos hechos repetidos en todas las culturas desde que conocemos la historia del comportamiento y actividades del hombre, nos demuestra inequívocadamente no sólo que el valor de nuestras actividades depende del estado psicosomático de nuestra especial naturaleza humana, y que nunca estuvo la humanidad tan lejos como hoy de este estado ideal y por eso ser el causante de todos los males presentados en nuestro planeta, sino también nos enseña nuestra estrecha relación con las fuerzas cósmicas y con el desarrollo y la evolución de la Existencia Manifestada  con nuestro Universo tangible, con el que formamos una unidad inseparable. Sólo cuando esta unidad es sentida hasta perderse en ella, es cuando es posible adaptarnos a sus Leyes con espontaneidad, como lo hacen los otros seres animados debajo de nuestro nivel.

Madrid 12 de Octubre de 2013
Francisco Z. Lantos
Doctor Arquitecto


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