29 jun 2011

¿POR QUÉ NO SE PUEDE SATISFACER LAS EXIGENCIAS DE VIVIENDAS DE LOS HOMBRES DE NUESTRAS CIVILIZACIONES Y QUÉ CONSECUENCIA TRAERÁ ESTE FRACASO?

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¿POR QUÉ NO SE PUEDE SATISFACER LAS EXIGENCIAS DE VIVIENDAS DE LOS HOMBRES DE NUESTRAS CIVILIZACIONES Y QUÉ CONSECUENCIA TRAERÁ ESTE FRACASO?


Para juzgar este tema es aún más común de tratar cada país aisladamente, encontrando casos donde el problema es menos grave que en otros, y esto se reduce a capacidades económicas y políticas, y sin contar con el hecho del desenfrenado y antinatural crecimiento de la población mundial y anormal crecimiento de la demanda del consumo de energía, hoy ya no sólo en los países económicamente desarrollados sino extendiéndose por todas las partes de nuestro planeta, que afecta mucho más a los países en vías de desarrollo y subdesarrollados, y los que no tienen los medios económicos para satisfacer estas demandas, sino sólo para emigrar de sus países a los países económicamente desarrollados, extendiéndose así el problema a todo el mundo de nuestro planeta.

Si tomamos este hecho en consideración encontraríamos que actualmente 1.500 millones de personas no tienen hogar y la población del mundo que hoy es de 6.500 millones y según las estimaciones de las Naciones Unidas, esta cifra, para el año 2050 puede alcanzar la cifra de 10.000 millones, lo que significaría, contando sólo el aumento numérico de la población en los próximos 42 años tendríamos que construir viviendas para 3.500 millones por el aumento de la población del mundo y 1.500 millones para las personas sin hogar, en total 5.000 millones, que significaría la misma cantidad de construcción de la que actualmente poseemos, sin contar con los edificios sociales, culturales, recreativos, etc., que esta nueva generación exigirá.

Enfrentándonos con este hecho, que ya no podemos ignorar, ya que somos testigos de la rápida extensión del crecimiento de las demandas materialistas en los países en vías de desarrollo y subdesarrollados y las tendencias migratorias desde estos países con la ilusión para satisfacerla en países desarrollados, continuar tratando este problema cada país aisladamente sería un error y sólo desplazará el tiempo del inevitable fracaso en deseo de resolver este problema.

Empero, si enfocamos este problema globalmente, como tiene que ser, nos daremos cuenta de que este enorme volumen de construcción que hoy existe, para satisfacer las demandas de los hombres de nuestras civilizaciones, es por falta de tiempo, falta de materia prima limpia, etc., es físicamente irrealizable, ante todo tendríamos que buscar la causa de este mal que nunca ha existido a esta escala, y conociéndola, elaborar soluciones correspondientes a nuestras circunstancias.

Referente a la causa de nuestros males aunque esta cuestión está relacionada con la Verdad de la Existencia y es un tema de filosofía, sabemos por experiencia de la causa de nuestros innumerables e interrelacionados males que es nuestra extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” que ha destruido el justo equilibrio entre la parte espiritual y parte instintiva de nuestra naturaleza especial humana, que es la condición indispensable para que el hombre puede también, como los otros seres por debajo de nuestro nivel adaptarse con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza, con la que todos nuestros males desaparecerán de manera natural y espontánea, lo que cada hombre preocupado por nuestro futuro tiene que buscar en el campo de sus actividades la solución de cómo alcanzar este objetivo.

En este campo como la arquitectura en su extensión total que son los asentamientos humanos (ciudades y poblados) es el marco dentro del que realizan la vida sus ciudadanos, su ambiente tiene mucha fuerza en la formación indirecta de sus mentalidades, por lo que hoy, cuando tendríamos que construir durante el futuro próximo tanto volumen de construcción como el que tenemos actualmente, son los arquitectos los que pueden aportar más ideas en esta imperiosa búsqueda de la que depende nuestra subsistencia..

Sintiendo esta responsabilidad y privilegio muy pronto, desde que terminé mi carrera, y experimenté las contradicciones entre nuestra “idea sobre el mundo y la vida” y de la realidad, dediqué la mitad de mi tiempo a la búsqueda de la causa y la solución de nuestros males, y descubrí que el hombre sólo puede desarrollar su vida en plenitud y obtener su bienestar y felicidad en un ambiente ordenado y armonioso, lo que encuentra en la Naturaleza pero realmente no en nuestras ciudades, que desde principios de la Revolución Industrial, han empezado a crecer rápido y desordenado, absorbiendo los poblados en sus alrededores en indefinidas, caóticas y deshumanizadas Metro y Megaciudades, 30 de ellas ya entre 10-30 millones de habitantes y una extensión de 40-80 km. de diámetro, dentro de las que reina el ruido, contaminaciones, inseguridad ciudadana, todo tipo de crímenes y nuevos tipos de enfermedades incurables.

Ante este acontecimiento sentí la necesidad de llamar la atención, tanto de los organismos oficiales y organizaciones profesionales, políticas y público en general, de nuestra práctica errónea y peligrosa para nuestro futuro, pero al encontrar los hombre de nuestras civilizaciones absorbidos por nuestra falsa “filosofía del mundo y de la vida”, todas las personas estaban convencidas que sus enfoques de nuestros problemas y sus prácticas eran correctas, por lo que mis proposiciones durante todo este tiempo han sido ignoradas.

Empero, convencido del acierto de mi “filosofía del mundo y de la vida” desarrollada en varios libros publicados por mi mismo, he logrado desarrollar los prototipos ideales de nuestros asentamientos humanos basados no en las exigencias de hombres de nuestras civilizaciones, sino en las justas e intrínsecas necesidades de nuestra naturaleza psicosomática.

Como para poder satisfacer estas necesidades intrínsecas de nuestra naturaleza especial humana, las ciudades tienen que tener una estructura clara y ordenada, una distribución funcional y clara de cada zona según la función que representan y con capacidad de ofrecer dos hogares a sus ciudadanos: uno para satisfacer sus necesidades espirituales, sociales y culturales en plazas y edificios religiosos, sociales, culturales y campos de recreo y otro en las viviendas situadas en zonas residenciales, para satisfacer sus necesidades psicofísicas dentro de una familia, la ciudad que puede satisfacer estas necesidades no puede tener más de un millón de habitantes, y el tamaño ideal sería el de medio millón de habitantes, y aceptable todos los tamaños por debajo de estas cifras.

Los prototipos que desarrollé para estos tipos de asentamientos humanos son la ciudad ATTUNDA para un millón de habitantes, la ciudad OLIMPIA para medio millón de habitantes y la CIUDAD INDUSTRIAL MEDITERRANEA para veinte mil habitantes y la ciudad DONNA CRISTINA para diez mil habitantes.

La misión de las dos primeras ciudades sería para absorber la desenfrenada expansión demográfica donde esto existe y crear con ello un nuevo atractivo enfoque para atraer a la gente y evitar con ello el indeseable crecimiento de nuestras deshumanizadas Metro y Megaciudades, y las otras dos es la de mejorar las condiciones sociales, culturales y económicas en pequeñas ciudades comarcales y poblados rurales y frenar con ello las tendencias de migraciones desde estas zonas.

Si esta práctica la hubieran aceptado nuestras sociedades en su tiempo, y si por un milagro pudiéramos realizar el volumen de construcción exigida por el antinatural crecimiento de la población del  mundo, el 50% de la población mundial podría vivir en estas ciudades ideales, concebidas en las justas e intrínsecas necesidades de nuestra naturaleza especial humana, cuya construcción además contraria a nuestras prácticas, sería mucho más económica que lo practicado, que está realizándose con una única proposición económica.

Reconociendo que ante esta enorme demanda de construcción por falta de tiempo, medios económicos y otros factores no podemos realizar la totalidad de las obras necesitadas, y esto podría causar graves protestas, incluso revoluciones y guerras, causando grandes destrucciones ya planetarias, empezando por introducir la justa y necesitada “filosofía del mundo y de la vida” y construir nuestros asentamientos humanos basados en esta filosofía, lograríamos preparar a los hombres para vivir en nuestro ambiente hostil, y regalar la solución justa y deseable de nuestros asentamientos humanos para los que tengan la suerte de vivir en ellos y para nuestros futuros supervivientes.

Referente a las viviendas, éstas, ante esta gran demanda a primera vista, y de acuerdo con nuestro enfoque sobre nuestros problemas, que se basan exclusivamente en valoraciones económica, es hacer viviendas de superficies mínimas, y para personas individuales y familias de hecho sin o con hijos, que es la tendencia hoy para nuestro tipo de vida, no es la solución, ya que esta situación es consecuencia de nuestra errónea “filosofía del mundo y de la vida” que una vez corregida se cambiarán, quedando este tipo de viviendas obsoletas e inútiles, por lo que a pesar de que no pudiéramos hoy construir para cada persona según lo que su naturaleza psicosomática intrínsecamente necesita, tendríamos que aceptar sólo esta exigencia y proyectar viviendas con superficies  y número de habitaciones tanto para personas individuales como de familias con 1, 2 o 3 hijos, dentro de las que cada persona pueda realizar su vida en plenitud, tener sitios para las reuniones familiares pero también para las necesidades íntimas y particulares de cada persona.

Encontrar la justa e ideal edificabilidad de la construcción nunca ha sido tan importante como lo es hoy, cuando, por un lado, debido a la enorme y desenfrenada expansión demográfica, para dar cabida a toda esta gente, exigiría un aprovechamiento máximo del terreno y una edificabilidad alta, y por otro existe, la equivocada demanda por parte del público, (sufrido en grandes aglomeraciones urbanas), de viviendas de baja densidad para su hogar. Si añadimos a esto la tendencia de la gente a la emigración de los pequeños pueblos hacia las grandes ciudades y el deseo de tener un segundo hogar para el descanso y el ocio que el hombre materialista hoy exige, nos daremos cuenta que el mal que sufrimos no es superficial sino que está relacionada con la Verdad misma y no podemos resolver este problema haciendo encuestas, sino ir hasta el origen y encontrar allí la solución a la que tenemos que sobreponer forzosamente si queremos sobrevivir.

Estudiando a través de 4 ejemplos de estudios comparativos en un solar de 200 por 300 m. de diferentes tipos de viviendas y conjuntos urbanísticos nos demuestra que el tipo de vivienda unifamiliar aislada, si respetamos el tamaño de la parcela que los requisitos estéticos de arquitectura de este tipo de construcción exige, da sólo 60 unidades de viviendas y una edificabilidad de 0,58 m3/m2, poco ganamos incluso a costa de sacrificar la arquitectura achicando hasta el máximo las parcelas, mejorando, sin embargo algo la situación con viviendas agrupadas que permitiría hacer buena arquitectura, 514 unidades de viviendas y una edificabilidad de 1,90 m3/m2 en el mismo tamaño de solar que las anteriores. No obstante en nuestras circunstancias y pensando en el enorme y rápido aumento de la población mundial tenemos que abandonar cualquier tipo de viviendas unifamiliares y buscar buenas soluciones en viviendas colectivas. Esta solución pretende ser la cuarta solución, que con sólo tres alturas de bloques cerrados daría buenas distribuciones de plantas para viviendas, buena arquitectura, 1.688 unidades de viviendas, 5,11 m3/m2 de edificabilidad, en el mismo tamaño de solar, que significaría 28 veces más viviendas y 20 veces menos coste de infraestructura, además de que sólo esta densidad permitiría crear espacios agradables y urbanos a escala humana, los cuales exige nuestra convivencia y vida socio-cultural. Así eran nuestras antiguas ciudades en las épocas doradas de cada civilización, cuando no hacia falta el segundo hogar para el ocio y el recreo, porque todo esto lo ofrecían estas ciudades, al igual que lo ofrecerían las nuestras también si respetáramos estas densidades y seriamos capaces de crear una arquitectura ten bella como era aquella.

Aunque la gente prefiere vivir en viviendas unifamiliares aisladas o adosadas, tomando en consideración la anormal y desenfrenada expansión demográfica, para poder obtener densidades y edificabilidades más altas no nos queda más remedio que construir viviendas colectivas en bloques abiertos y cerrados. Este hecho unido a la “materialista filosofía del mundo y de la vida” y con la fiebre de emigración del hombre contemporáneo desde los pueblos hacia nuestras grandes ciudades existentes, y quien por este tipo de vida exige más espacio y más volumen de construcción para su vida que nuestros antepasados, para evitar la descontrolada expansión y desintegración de nuestras ciudades y de la exterminación del campo, a la hora de decidir qué tipo de viviendas vamos a elegir, tenemos que buscar la máxima densidad y edificabilidad dentro de la escala humana, que pide y permite la buena arquitectura y dentro de la que se siente cómodo y feliz el hombre. Encontrar este parámetro ideal, además que en nuestras circunstancias es obligatorio, tendrá muchas ventajas económicas, socio-culturales, incluso educativas y espirituales, ya que una edificabilidad más alta daría como resultado un coste y mantenimiento más económico de la infraestructura de la urbanización, un ahorro en tiempo en la comunicación, etc.
Hoy, cuando para satisfacer las demandas de la construcción, surgidas de estos tres factores, que tan negativamente afectan nuestra vida futura, tendríamos que construir entre los años 2000 y 2050, al duplicarse casi en este período la población mundial, tanto volumen como el que poseemos, esta posibilidad que tiene la arquitectura en su extensión urbanística, en la educación y formación humana, tenemos que aprovecharla y nunca tratar los edificios de las viviendas aisladamente del conjunto urbanístico en el que serán ubicadas, sino que tenemos que buscar esa arquitectura integral que es capaz de proporcionar a sus usuarios los dos hogares que su especial naturaleza humana necesita; la vivienda en sí tiene que satisfacer sus necesidades físicas y psíquicas, para descansar, renovar su energía y tener el aislamiento e intimidad que necesita, pero los volúmenes y los espacios creados por los bloques de edificios que abarcan estas viviendas tienen que crear un ambiente humano y agradable que permita y estimule la vida exterior para actos sociales, culturales y deportivos, creando así el segundo hogar, que es tan importante para su alma como la vivienda para su cuerpo.

Este tema me ha preocupado durante toda mi carrera y he elaborado centenares de soluciones para muchos tipos de construcciones: de viviendas unifamiliares aisladas, agrupadas, viviendas rurales, viviendas en bloques abiertos, cerrados, etc. Para mí, este tipo de vivienda era un reto, por que su tamaño mínimo tenía que resolver todos los problemas que mi profesión significa: problemas constructivos, funcionales, formales, económicos, administrativos, pero también sociales, culturales, espirituales, etc. y todos unidos e intercalados, los cuales sólo un hombre que actúe con amor puede resolver. He encontrado muchas veces que las normas y las ordenanzas por sus inflexibles datos y exigencias no permiten una buena solución arquitectónica o de distribución de plantas, tampoco dan posibilidad para desarrollar una vida completa en sus restringidos y escasos espacios, en parte de la zona de estancia. No hay posibilidad para que los niños estudien en un sitio adecuado, que para su formación es más importante que el hecho de ahorrar 5 m2  en superficie de una vivienda. Tampoco son adecuadas las exigencias de aislamiento acústico que exige el nervio humano. Por eso, yo en los proyectos de estudio que he publicado en otros libros, no he hecho caso a la parte de las ordenanzas que consideraba errónea, sino que elaboré mis proyectos según lo que me dictaba el corazón y mi amor hacia mis congéneres a los que considero mis hermanos. Espero que mis estudios sobre el tema sirvan para que los organismos, los cuales nunca han hecho este tipo de estudios, cambiasen sus rígidas posturas y hagan un sacrificio para que la arquitectura también cuide la otra parte, para mí la más importante, del hombre, la de su alma.

Madrid, 22 de Julio de 2008
Francisco Z. Lantos Dr. Arquitecto

COMO MIS ENSAYOS EXPUESTOS EN EL NUMERO 13 DE LA REVISTA "MENSAJE", DE MI CENTRO DE INVESTIGACIÓN, BASADA EN "MI TEORÍA DE LA EXISTENCIA" (Mi filosofía del mundo y de la vida"), AL SER DIFERENTE DE LA MATERISLISTA "FILOSOFÍA DEL MUNDO Y DE LA VIDA", DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO DE NUESTRAS SOCIEDADES, Y POR ELLO NO INTERESARSE POR MIS TEORÍAS , Y CORRESPONDIENTES SOLUCIONES PRACTICAS, Y MUCHO MENOS AYUDARME DE FINANCIAR LAS PUBLACACIONES DE MIS TRABAJOS, AL CONSIDERAR IMPORTANTE DAR CONOCER EL CONTENIDO DE ESTE ENSAYO, DECIDI EXPONERLO AQUÍ EN MI BLOG.


 

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